La ley de TIC, un año perdido

Noticias destacadas de Columnas

La semana pasada la Ley 1978 cumplió un año de expedición. Durante su tormentoso trámite en el Congreso de la República, el Gobierno sostuvo que esa ley iba a modernizar el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y cerraría por fin la brecha digital en Colombia. La mayoría de los legisladores se plegaron a esa promesa e ignoraron las fundadas críticas respecto a su constitucionalidad y conveniencia.

De espaldas al contexto global, la nueva ley nació llena de defectos para perpetuar el atraso de nuestro país en materia de TIC. El asunto es un ejemplo de irresponsabilidad y desidia legislativa. Como lo advirtieron algunos partidos de oposición y defensores de la libertad de expresión, la Ley 1978 le permitió al Gobierno, a través del Ministerio de las TIC, concentrar aún más su inconmensurable poder en el manejo de la televisión y de la radio. ¿Qué pensarán en la OCDE?

La nueva ley también creó un caos institucional, cuyos efectos repercutirán durante muchos años. La anterior Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) fue despedazada y se creó un limbo. Gracias a ello se truncaron trámites como la declaratoria de dominancia del operador Claro en el mercado de datos. El impacto en el bienestar de los usuarios y en la competencia es inconmensurable. Es un severo golpe a la preeminencia del interés público y la seriedad y el prestigio de la regulación.

No menos grave es lo sucedido con la creación del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. A través de este organismo —con la disculpa de universalizar internet— se fortaleció la nociva práctica de entregar subsidios, a costa de encarecer los servicios de telecomunicaciones y distorsionar la competencia. Esa caja gigante, ávida de recursos, debe ser objeto de un estudio de eficiencia, para evitar que se dilapide el patrimonio público, mucho más ahora que llegaron las vacas flacas.

En fin, en este primer año de la Ley TIC hay muy poco para celebrar y no precisamente por culpa de la pandemia. La nueva ministra tiene la oportunidad de enderezar el rumbo.

@jcgomez_j

Comparte en redes: