Publicidad

La nueva ciudad


Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Lariza Pizano
19 de mayo de 2024 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Las cifras recientes demuestran que la salida de colombianos del país rompió todos los récords en 2022 y 2023 con 547.000 y 445.000 personas, respectivamente, que han salido para no volver.

Buena parte de esos colombianos vivían en Bogotá, donde a finales de los 90 el 88 % de los habitantes se sentían optimistas del futuro de la ciudad, pero hoy apenas el 53 % tiene este sentimiento.

El desamor por la ciudad ha tenido implicaciones que van más allá de lo emocional. Según el DANE, entre 2005 y 2018 el crecimiento vegetativo de la capital fue de un millón de personas: aunque nacieron un millón y medio, 500.000 no se quedaron en la ciudad.

Los impactos urbanísticos son enormes. Buena parte de la gente que se va decide irse a municipios vecinos, implicando mayores distancias, tiempos, costos y emisiones derivadas del desplazamiento. Como la mayoría de quienes se desplazan son de bajos ingresos, la diáspora aumenta la segregación y pauperización de lugares como Soacha. El urbanista Carlos Roberto Pombo, presidente de la Sociedad de Mejoras de Bogotá y quien acaba de lanzar la plataforma Construyendo Civilidad, explica que la expulsión se debe a dinámicas universales pospandemia, pero también al desencanto con la ciudad y al hecho de que es muy cara para vivir, entre otras cosas.

Lograr que la gente quiera vivir en una ciudad no depende solo de aumentar la seguridad —París y Nueva York son inseguras—, sino que también está ligado a la posibilidad de sentirse bien en el entorno. Recuperar el sentido de ciudad —que deriva a su vez en bajar la abstención y mejorar el recaudo tributario, como sucedió en los 90, por ejemplo— pasa por recuperar la ciudad como un lugar con arquitectura de valor, con un paisaje urbano especial, con sentido.

A estas alturas, una ciudad con esos valores solo se reconstruye con renovación urbana: cualificando el centro, haciendo intervenciones urbanas integrales y entendiendo las nuevas dinámicas demográficas. Los análisis actuales de la Sociedad de Mejoras permiten anticipar que, aunque la población de Bogotá seguirá disminuyendo entre 2024 y 2035, el número de hogares aumentará en cerca de 800.000 en el mismo plazo. Cambiarán las cosas, porque los hogares unipersonales pasarán del 26 % al 39 % y al menos dos quintas partes de esa población trabajarán desde la casa.

Esa reconfiguración requiere hacer más viviendas nuevas y de bajo costo cercanas a bibliotecas, servicios de salud y opciones de movilidad. La gente estará más sola y será mayor, por lo cual es urgente construir más y mejores espacios de calidad y de encuentro. La construcción de edificios de oficinas será inútil y las promesas de hacer más viviendas, a secas, no responderán a las prioridades.

El programa de gobierno que presentó el alcalde Galán tiene elementos que apuntan a esos propósitos ligados a la renovación urbana. Sacarlos adelante dependerá de que en Bogotá se acabe la judicialización del urbanismo y de que las promesas políticas entiendan la realidad demográfica. Por entender cómo se configura una nueva ciudad pasan las salidas para controlar el éxodo y recuperar el orgullo de una Bogotá anímicamente golpeada, triste y desencantada.

Lariza Pizano

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
Conoce más

 

Concha(99107)19 de mayo de 2024 - 09:08 p. m.
:(
Eduardo(68946)19 de mayo de 2024 - 08:59 p. m.
Bogotá tendrá el mayor cagadero del mundo en la caracas
carlos(23084)19 de mayo de 2024 - 08:41 p. m.
Y no sería más barato,ecológico y humano invertir en el campo y sus municipios.? Vías, servicios, interconexión,centros de estudio, tecnificación de la agricultura,pagos justos por sus productos sin intermediarios, centros de recreación y deporte,etc. Con una vida cómoda y productiva en los campos , que carajos buscarían en esas capitales " olla".?
LUIS(60292)19 de mayo de 2024 - 05:11 p. m.
El futuro de Bovota debe estar ligado a un plan nacional de desarrollo. Debe desincentivarse el crecimiento poblacional deBovita e incentivsrse el de ciudades intermedias ubicadas en los ejes de exportacion: Costa atlantica y costa pacifica, para que los polis de desarrollo, transformacion de materias primas esten mas cerca de los puertos. En los países desarrollados predominan ciudades medianas, no magalopolis. Hay eque planifucar el uso sostenible del agua, el aire y loa boswues urbanos.
Heliodoro(58669)19 de mayo de 2024 - 05:01 p. m.
Mientras sigamos eligiendo mocosos hijos de papi, como el actual representante del Clan Galan seguiremos viviendo incierto futuro. Y otros mocosos de ésa calaña hacen fila.
  • Usuario(51538)19 de mayo de 2024 - 09:55 p. m.
    Toca volver a elegir a don Petrochuspas, que dejó esta pobre ciudad vuelta mierda, igual a como dejará el país en los dos largos años que le restan.
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.