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Menos es más

Lariza Pizano

25 de marzo de 2023 - 09:00 p. m.

No todos los electores de Gustavo Petro votaron por defender el Acuerdo de Paz, pero casi todos los pacifistas sí votaron por él. Veían en Federico Gutiérrez la encarnación del uribismo, que podría hacerlo trizas, y en Rodolfo Hernández la incertidumbre total sobre el cumplimiento de lo pactado.

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Tampoco fue la paz el tema que marcó la agenda electoral en 2022: en un contexto en el que el acuerdo nacional entre el petrismo y el uribismo aún no se veía venir, los temerosos de que se cumpliera el Acuerdo de Paz fueron quienes invitaron a votar en contra del elegido.

Comunes, las plataformas de derechos humanos, las víctimas, Defendamos la Paz... todos eligieron a Petro para que cumpliera lo acordado.

Si bien ahora el presidente asegura que cumplirá, anunciar una “transformación” del Acuerdo de Paz no le trae nada bueno a la paz con las Farc. Lo que se debería modificar frente a gobiernos pasados es la velocidad de su puesta en marcha y la forma de cumplir. La Contraloría advirtió en 2022 que, en caso de seguir con el ritmo actual, su implementación se lograría en 20 años y no en 15, como estaba previsto. La Secretaría de Verificación ha señalado que las políticas de seguridad, desmantelamiento de organizaciones criminales y lucha contra el narcotráfico se deben revisar.

En época de promesas de paz total, no concentrarse en cumplir bien desincentiva a otros, como el Eln, a dejar la violencia. Como el Estado ha sido incapaz de cumplir con el compromiso esencial de garantizar la vida de los excombatientes, no hay negociación de paz creíble. Sus asesinatos no son por “líos de faldas” y las amenazas a quienes han cumplido son reales.

Tuvo que hacer Rodrigo Londoño un reclamo público para que Petro lo recibiera y le oyera sus denuncias sobre esta matazón. Y tuvo razón al enfurecerse cuando el comisionado de Paz publicó un video —que después borró— diciendo que los firmantes de la paz en el ETCR en Mesetas habían “decidido salir”. “No fue una decisión sino un desplazamiento”, anotó el jefe de Comunes.

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En buena hora citó el senador Iván Cepeda a debate al comisionado para que muestre avances en el cumplimiento del Acuerdo y aclare por qué la nueva estructura de su oficina tiene menos capacidad y poder. Hasta hace unos días Gloria Cuartas, encargada de la implementación, no tenía ni cómo contratar a quien la apoyara. Si las críticas vienen de un pacifista y coequipero como Cepeda, tal vez en Palacio dejen de recibirlas como lo que erradamente consideran “el santismo”.

Porque ni el santismo existe hoy en día como fuerza política, ni el activismo por sí solo genera políticas públicas de impacto. Para implementar se necesita orden, buenas ideas, indicadores y tablas de Excel. Y, por supuesto, acciones reales para que los firmantes de la paz tengan seguridad.

No es claro si el presidente Petro propuso modificar el Acuerdo de Paz o renegociarlo. Habla de agregarle cosas, lo cual implica cambios. Por ahora, menos es más: la mejor manera de hacer la paz y de invitar a otros a hacerla es impulsar que se cumpla lo acordado. Eso incluye ponerles líneas rojas a los ilegales que quieren estar en la paz total, pero insisten en amedrentar a quienes firmaron en 2016.

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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