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Noticias de siempre

Lariza Pizano

15 de enero de 2023 - 12:00 a. m.

En Colombia, el poder de las fuerzas políticas es mayor que la certidumbre de las instituciones. Tal vez porque la voluntad de los poderosos y sus deseos importan más, no hay una versión definitiva de los acuerdos, normas o políticas.

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Son comunes los casos judiciales que se cierran para volverse a abrir: las vías y los mapas de infraestructura que se pintan se borran y se vuelven a pintar; los metros subterráneos, aéreos, por la autopista, por la séptima o la cien; las decisiones políticas que vuelven una y otra vez al Congreso después de haber sido derrotadas; las definiciones judiciales sobre homicidios, magnicidios y responsables. Parece que no hay fallos, decisiones ni narrativas que impliquen consensos para seguir y facilitar la vida. Tampoco existe el precedente judicial.

Tantos ires y venires hacen que las noticias sean las mismas: año a año siempre hay titulares sobre un aumento de los útiles escolares, los quemados en Navidad, el ausentismo en el Congreso, los cierres judiciales que nunca son definitivos, las reformas estructurales que nunca lo son o siempre fracasan para volverse a intentar en cada nueva legislatura, en cada nuevo gobierno. Todas esas son cosas que se podrían prever y evitar, pero la imposibilidad de cerrar capítulos, que ayuda a que se repitan y a reciclar noticias, es lo nuestro.

El comienzo de 2023 no se escapó al déjà vu. Los anuncios de “un nuevo líder social asesinado”, la crisis política que no apoya un partido de la coalición de gobierno y la “crisis en la mesa con el Eln” reviven una paramnesia, que en el caso de la paz es aún mayor. Haciendo una crisis exagerada, como bien la describió un editorial de El Espectador, el Eln agudizó la incertidumbre de la paz total con la única certeza de comportarse como siempre se ha portado. Tan solo en tiempo reciente, en 2018 quedaron congelados los diálogos con el Eln y Ecuador dejó de ser sede y facilitador tras el incumplimiento del cese por parte del grupo armado. En 2019 los guerrilleros dijeron que el Gobierno no quería un cese al fuego poco después de poner una bomba en una escuela de policía. De ahí para atrás las noticias fueron así en 2007, 2002, 1998, 1991…

Los flashbacks de enero van más allá de la paz. Después de decenas de ires y venires, de políticos defendiendo actos animalistas, de cambios de nombres de la Santamaría, la Corte Constitucional dijo que sí podía haber toros en Bogotá. ¿Cuántos ires y venires ha habido en el tema? ¿Cuántas peleas en los estrados y recursos en tribunales? “Los volvieron a permitir”, dirán algunos”; “los volveremos a prohibir”, dirán los otros. Como con el metro y los usos del suelo, no hay planeación ni POT que valga: todo se revisa, se reabre, se replantea. Para eventos circulares, historias repetidas: “Siempre es lo mismo”, dicen quienes ya se cansaron de los noticieros.

P. D. El cobro del agua en los viajes nacionales e internacionales de Avianca no es un tema anecdótico ni es un asunto de “ahorro” en aerolíneas de bajo costo; es una falta de empatía, humanidad y misericordia.

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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