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Prácticas hacendatarias

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Lariza Pizano
23 de abril de 2023 - 02:00 a. m.
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Por más expresidente que sea, los medios de comunicación no deberían pararle bolas a Andrés Pastrana. Su rol político es insignificante y es más de lo mismo.

Su carta a Biden, en la que descalifica al Gobierno en medio de una de las acciones diplomáticas más valoradas de Petro, es una pequeñez y es tan vulgar como su peleadera por tener escoltas.

Lo que sí merecen sus actitudes es un análisis sobre el poder tradicional en Colombia. No es la primera vez que el expresidente alega por los guardaespaldas. En 2014 ya había insultado al director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Andrés Villamizar, por un cambio en su esquema. Entonces, amenazó con ‘irse del país’: “Me voy porque temo por mi vida”, dijo.

Con la misma pataleta salió ahora. Advirtió que en la que él llama la “narcocracia” de Petro, su vida corre riesgo porque la UNP le recortó su protección llegando a “un punto bajo de la política colombiana”. En la misma entrevista en El Tiempo dijo que aunque su partido no tiene aún candidatos para las elecciones de octubre, al hacer cambios en su esquema el Gobierno le está vulnerando “el derecho a la oposición al régimen”.

Lo que no menciona Pastrana es que si algo ha podido hacer es oposición y que el Acuerdo de Paz con las FARC, al que se opuso como el más ferviente uribista, fue el que le permitió revivir la colectividad que tuvo en los años 90. La Nueva Fuerza Democrática podrá presentar candidatos gracias a que la paz que, según él, alienta el narcotráfico, le permitió recuperar su personería.

Hace medio siglo, Fernando Guillén Martínez hizo un estudio de caso sobre personajes así en El poder político en Colombia. Allí evidenció que el modelo social de la hacienda implicó el desarrollo de actitudes políticas individualistas y autoritarias, efecto de la precaria posesión de un estatus ante los subordinados. Se trata de actitudes poco igualitarias, premodernas, que resultan de “la simbiosis entre las apetencias sociales de los conquistadores y la sumisión indígena”. En tiempos actuales, la diferencia de estatus es entre los que tienen escoltas y los que no.

Otra de las prácticas hacendatarias que tuvo lugar esta semana la protagonizó Verónica Alcocer al llegar al Congreso para empujar la reforma a la salud. Desde el poder —inexistente institucionalmente— de primera dama, le puso miel a la manzanilla. Ya venía ella de unas semanas moviditas por cuenta de su influencia burocrática en el Ministerio de Cultura, en ProColombia, en el cuerpo diplomático y en otras instancias en las que estaría abogando por amigas, amigos y clanes sucreños.

Contrasta la pataleta de Pastrana con la racionalidad de la gira de Petro por Estados Unidos. Y es marcada la diferencia de Verónica con otras parejas de presidentes de izquierda: Irina Karamaros, esposa de Boric, renunció a cualquier función política u oficial para centrarse en su carrera profesional.

Las actuaciones de los poderosos nunca son ridículas ni menores. Siguen evidenciando, como lo escribió Guillén Martínez, que aquí “se concibe la autoridad como un derecho señorial y no como un mandato social”, como en la Colonia.

Lariza Pizano

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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Concha(99107)24 de abril de 2023 - 07:06 p. m.
Totalmente de acuerdo con su columna, los dos personajes son unos atrevidos, arribistas y cero conscientes de la situación que vive el país. Fuera los dos!
JUAN(6975)24 de abril de 2023 - 01:48 a. m.
Verónica Alcocer no tiene NINGUNA credencial académica ni intelectual. Sú único "mérito" es pertenecer a uno de los clanes tradicionales de politiqueros sucreños que han mantenido ese Dpto. y su gente en la miseria.
Alberto(3788)24 de abril de 2023 - 12:02 a. m.
Excelente. Totalmente de acuerdo. Gracias, Larisa Pizano.
Camilo(v9l66)23 de abril de 2023 - 11:45 p. m.
Es insignificante, pero ud le dedica su columna de domingo. Es su gran amiga ?
mario(196)23 de abril de 2023 - 10:20 p. m.
La primera dama de Colombia sigue la pauta de Hillary Clinton, Michelle Obama y Jill Biden por no mencionar Nancy Reagan. Mujeres de gran carisma, impecables credenciales académicas (excepto Nancy) y alto nivel intelectual (excepto Nancy) que acercan y unen alrededor de las ideas de su esposo y son un ejemplo para las mujeres del pais. En hora buena, que el país avance hacia el siglo 21 con lideres femeninas como la Primera Dama Sra. Alcocer.
  • JUAN(6975)24 de abril de 2023 - 01:48 a. m.
    Verónica Alcocer no tiene NINGUNA credencial académica ni intelectual. Sú único mérito es pertenecer a uno de los clanes tradicionales de politiqueros sucreños que han mantenido ese Dpto. y su gente en la miseria.
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