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Derecha criolla

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Lariza Pizano
11 de enero de 2026 - 05:06 a. m.
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El delito de opinión no existe, como dicen los congresistas que han salido a defender las frases de Trump y a pedir, con sorprendente entusiasmo, una intervención gringa en Colombia. Y tienen razón: opinar es legítimo en una democracia. Lo que sí es censurable es cambiar de opinión según convenga a los intereses políticos del momento. Paradójicamente, quien defendía el derecho a cambiar de opinión era Santos, convertido luego en el enemigo más acérrimo de esta derecha, cuando al apostarle a la paz anotó que “solo los idiotas no cambian de opinión”. Ahora, siguiendo esa línea teórica, sueñan con que Colombia se vuelva como Venezuela.

Porque desean exactamente eso: que este país tan tropical también amanezca con helicópteros a las cuatro de la mañana y que se lleven a Gustavo Petro —con hijos incluidos— a una prisión gringa. Pletóricos, algunos candidatos de derecha celebran que “se hayan llevado a Maduro” y prometen extradiciones exprés si es que los estadounidenses no llegan antes. “¡Defender la democracia, maestro!”: esa siempre ha sido su bandera para justificar acciones desproporcionadas al mejor estilo de una república bananera.

Demandar a congresistas por traición a la patria por cuenta de una opinión —como lo ha sugerido el ministro Sanguino— es inconsistente y autoritario. En términos generales, en política cualquiera puede opinar. En eso tiene razón la representante Lina Garrido, recordada por su tropical intervención para inaugurar el último período legislativo en el Congreso, y ahora célebre por pedir abiertamente una acción militar de Estados Unidos en Colombia al trinar: “Bienvenido, presidente Trump. Con gran anhelo el pueblo colombiano lo espera. No tarde tanto, por favor”.

Lo verdaderamente antidemocrático no es criticar a Petro: es clamar por una intervención extranjera en Colombia. Es validarla con eufemismos, como lo hace Uribe cuando afirma confiar en la “táctica” de Estados Unidos, aunque admite no conocerla, tal y como lo dijo en una reciente entrevista a El Tiempo. Pero alabar una intervención sin saber en qué consiste no es prudencia: es sometimiento. En contraste, el expresidente y sus huestes no dijeron ni mu para celebrar la reciente conversación de Petro y Trump, y la esperanza que abrió de recuperar canales diplomáticos.

Criticar el intervencionismo no significa ser “de la Far” ni pro-Maduro. Se puede considerar que Maduro es un dictador de república petrolera y, al mismo tiempo, privilegiar la democracia al rechazar la intervención gringa como salida política. Desde ese lugar, ofende ver a Juan Carlos Pinzón, experto en volteretas ideológicas, o a Garrido, haciendo fila para invitar a Trump a pasar por Colombia mientras se proclaman defensores de la Constitución del 91. Es la vieja pulsión nacional: más que independencia, desde entonces los criollos querían parecerse a los españoles. Y hoy hay una derecha que, más que democrática, quiere ser de Miami; una derecha que mira al norte con devoción y a su propio país con desprecio y desconfianza.

Desde 2011, cuando Uribe decidió imponer el miedo al castrochavismo, la amenaza fue volvernos como el país vecino. Se entiende que ese ha sido un gran recurso electoral y narrativo. La inconsistencia —la trampa— es que ahora, por amor a un antidemócrata como Trump, los seguidores del caudillo quieren que Colombia, en nombre de la democracia, en esta coyuntura sí se parezca a Venezuela.

Lariza Pizano

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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juanmi31(37703)Hace 24 minutos
Larisa, excelente columna, pone los puntos sobre la íes. En cuanto al voltearepas que nombra no se preocupe, recuerde que su mérito ha sido el de haber nacido en el hospital militar y que Santos en un desvarío lo haya sacado del anonimato y penumbra en que vivía y luego comenzó a denigrar de quien le dió la mano y como perro servil no dudó en morderla.
HENRY GONZALEZ MESA(19574)Hace 29 minutos
Pedir que Trump invadiera el país no es una opinión, es una solicitud que la ley contempla como delito, y eso se llama Traíción a la Patria
Maria Eugenia Velez Velez(56068)Hace 1 hora
Hay clamores muy arrastrados como hemos visto recientemente, e indican que tras ellos, hay el deseo de sobresalir asi sea por idiotas.
David Valencia Cuellar(0vhxw)Hace 1 hora
Cada día con sus estravagantes escritos Atenas demuestra que es muy bruto.....
David Valencia Cuellar(0vhxw)Hace 1 hora
Totalmente Larizza de acuerdo contigo.. La derecha colombiana da asco....
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