Independientemente de si era o no el mayor capo de la historia colombiana, el golpe a Otoniel no generó emoción colectiva. Fue un hecho noticioso, pero un titular repetido. Leer los detalles de esa captura es como patinar en círculo.
Esa inercia, así dada, quedó confirmada por el mismo presidente cuando dijo que “un golpe así no se daba desde la caída de Pablo Escobar”, dejando claro que 28 años después el Estado no ha podido acabar con los narcos a punta de capturas. Casi absurda la anotación del ranking de capturas y de que este capturado era casi tan matón o más matón que el otro.
En el gobierno de Virgilio Barco se...

Por Lariza Pizano
Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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