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Independientemente de si era o no el mayor capo de la historia colombiana, el golpe a Otoniel no generó emoción colectiva. Fue un hecho noticioso, pero un titular repetido. Leer los detalles de esa captura es como patinar en círculo.

Esa inercia, así dada, quedó confirmada por el mismo presidente cuando dijo que “un golpe así no se daba desde la caída de Pablo Escobar”, dejando claro que 28 años después el Estado no ha podido acabar con los narcos a punta de capturas. Casi absurda la anotación del ranking de capturas y de que este capturado era casi tan matón o más matón que el otro.

En el gobierno de Virgilio Barco se...

Lariza Pizano

Por Lariza Pizano

Politóloga de la Universidad de los Andes, académica y especialista en política colombiana.
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Guillermo(47301)30 de octubre de 2021 - 04:21 p. m.
Buenas consideraciones y la reflexión de Larisa Pizano, el único olvido es que los úsuga han sido los mayores depredadores sexuales en las regiones en que operan, y abusaron de cientos de niñas y jóvenes y Por ese motivo los crímenes de Otoniel deben ser juzgados, en primer lugar en Colombia y luego de eso sí pensar en extradición: primero las víctimas colombianas y Máximo si son niñas y jovenes.
Alberto(3788)30 de octubre de 2021 - 12:34 a. m.
Muy buena.
John(30701)30 de octubre de 2021 - 12:17 a. m.
Los capos son como La Hidra, capturan o dan de baja a un cabecilla, aparecen otros dos. Me dicen que ahora de acuerdo al lenguaje politicamente correcto, no se dice círculo sino círsulo.
Daniel(rvd59)29 de octubre de 2021 - 10:44 p. m.
El fracaso de los Estados ante las mafias es un hecho irrefutable. Mientras la política contra las drogas no cambie a nivel mundial, la captura, que de vez en cuando, se haga de un narco será presentada como una hazaña mayúscula, y, todos sabemos que es uno más de la lista inacabable.
José(64187)29 de octubre de 2021 - 03:36 p. m.
A propósito de Antonio Caballero, en los 90 en plena "búsqueda de los capos de la droga" escribió un artículo premonitorio anticipando que la desaparición de los grandes capos daría lugar a una proliferación de minicarteles imposible de acabar. los hechos lo confirman y los gobiernos desentendidos ...
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