Un comunicado de Migración Colombia ratifica el triste dato de que en 2022 dejaron de volver 547.311 colombianos que salieron del país en el mismo período, la brecha más alta desde que existen registros. “El tamaño de la migración en 2022 fue 2,7 veces el promedio de nacionales que emigraron cada año desde 2012”, asegura el informe del CERAC que reveló el aterrador dato.
La prolongación del conflicto armado y sus amenazas, la persecución política, la pobreza y la búsqueda de mejores oportunidades son identificadas por la Cancillería como causas de las grandes migraciones a Estados Unidos en los años 60, 70 y 90, y a España durante este siglo.
Pero en 2022, con todo y paz con las Farc firmada hace casi siete años, la gente volvió a irse en desbandada. De cada 1.000 habitantes, 11 se fueron para no volver en el corto plazo, en su mayoría a Estados Unidos, Chile y México.
La devaluación llevó a muchas personas a salir para ganar en dólares y mandarles plata a sus familias. Las dificultades de trabajo también: los inmigrantes venezolanos han representado competencia laboral en algunos sectores. A eso se suma que la pandemia llevó a muchos a reinventarse y represó la salida de estudiantes y profesionales que solo en 2021 pudieron viajar: pero estos son minoría.
Colombia fue el país latinoamericano que más población perdió en 2022, según la División de Población de las Naciones Unidas. Y no la perdió en vacaciones: entre enero y noviembre, las solicitudes de asilo de colombianos en la Unión Europea alcanzaron el mayor nivel desde que hay registros (2014).
Pero la economía no lo explica todo. Otros países, como Argentina, que están peor, perdieron menos gente. Eso puede tener que ver con los efectos psicológicos del paro que se extendió de 2019 hasta 2021 en Colombia. Un estudio del Departamento de Psicología de la Javeriana (León, Tobar y otros) demuestra que el estrés traumático fue similar en los picos de la pandemia y en el pico del paro, y que los síntomas de ansiedad derivados del uso de redes sociales fueron mayores durante las protestas. Las mujeres, las más afectadas en salud mental por la pandemia, fueron quienes más le apostaron a comenzar de nuevo afuera.
Con el dato de los emigrantes, políticos de todas las orillas culparon a sus contrincantes de motivar la desbandada. Los petristas responsabilizan al gobierno de Iván Duque de la desesperanza y reiteran, incluyendo a Petro, que el neoliberalismo tiene hecho trizas a este país. Por su parte, los uribistas argumentan que la desbandada ha sido por el miedo a Petro, olvidando los videos de terror que movieron en campaña. El mismo Duque mantuvo la retórica del miedo a volvernos como Venezuela, atizando su discurso antes de elecciones.
La sensación de que todo es difícil en Colombia es permanente. Los titulares repetidos y la improvisación política no ayudan a superar esa angustia. Por más paces que se firmen, decenas de miles tienen razones para irse que van más allá del conflicto y la economía. Por cuenta de la política que, desde las dos orillas, busca votos reiterando la tragedia nacional, se van por desconfianza y terror político y social.