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Abelardo y la xenofobia

Laura Ardila Arrieta

01 de febrero de 2026 - 12:06 a. m.

Bandera de España al fondo, traje entero bien puesto, puño al aire en gesto como de combate y en el trino la frase manida: “La extrema coherencia es defender principios y valores”. Así fue la imagen que difundió, hace unas semanas, el candidato presidencial que lidera en la derecha, Abelardo de la Espriella, de su visita al político español que lidera en la ultraderecha, Santiago Abascal. Turismo ideológico para anunciar que De la Espriella firmó la llamada Carta de Madrid, una alianza en contra del avance de proyectos de izquierda que, entre otras cosas, dice defender “la libertad de expresión y la dignidad humana”.

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Sobre lo de la libertad de expresión, el chiste se cuenta solo con un aspirante que tiene un patrón de acoso judicial por el que suma 109 denuncias por injuria y calumnia en contra de periodistas, nada más entre 2008 y 2019, según la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP*). Pero la extrema incoherencia de De la Espriella se vuelve aún más grave cuando se mira en detalle con quién es la alianza que pregona.

Santiago Abascal no es precisamente reconocido tampoco por ser un defensor de la dignidad humana. Su trayectoria política está marcada por un discurso abiertamente xenófobo, en el que los inmigrantes son señalados como “enemigos de España” y la inmigración es descrita como una “invasión”. Por ese camino, se ha vuelto un rey de fake news sobre la población migrante. Hace un tiempo, por ejemplo, difundió por redes sociales una noticia según la cual una mujer fue asesinada en Madrid por un magrebí, cuando aún las autoridades no determinaban la identidad del asesino, que resultó ser español. El año pasado, Vox, el partido que lidera Abascal, habló de deportar a ocho millones de inmigrantes y a sus hijos, y ahora se opone con fiereza a una regularización extraordinaria de migrantes anunciada por el gobierno, que el diario El País definió en un editorial como “un acto de justicia” con personas que han asumido las mismas obligaciones que cualquier ciudadano.

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Y aquí es donde la foto en Madrid de Abelardo con este personaje deja de ser una postal de exhibición de alineamiento para generar preguntas serias a los colombianos. Según datos del acreditado centro de análisis Funcas conocidos este mes, la mayoría de ciudadanos extranjeros con situación irregular en territorio español hoy son, ¡oh, sorpresa!: colombianos. No venezolanos, que también hay, en medio de la crisis humanitaria que padecen por la dictadura. No marroquíes, ni de otras poblaciones del norte de África, que se arriesgan persiguiendo mejores vientos de vida en las rutas más peligrosas por el Mediterráneo. Colombianos. Principales protagonistas también del flujo migratorio de los últimos tres meses de 2025, cuando España llegó a casi 50 millones de habitantes por el fuerte impulso de la población extranjera, pues los nacimientos en el país siguen en mínimos.

De modo que la pregunta ya no es qué piensa Abelardo de la Espriella del Foro de São Paulo, sino ¿qué mensaje le está enviando a esos cientos de miles de colombianos cuando decide alinearse con el líder que los señala como unos invasores peligrosos? ¿Cómo piensa representarlos también a ellos si llega a la Casa de Nariño?

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Con su consabido exhibicionismo constante de estatus, De la Espriella ha dicho que él es costeño, pero “costeño del Mediterráneo”. También, que Colombia es un país de “desagradecidos, desleales y cafres”. Y, como bien se sabe, a principios de la campaña prometió “destripar” a la orilla política contraria a la suya. Por todo eso, puede que, pensándolo bien, sí sea consistente su foto con Abascal. Pero hay un límite que no puede ignorar: la Constitución colombiana no elige presidentes para un grupo, sino para todos.

* Desde 2023, hago parte del Consejo Directivo de la FLIP.

Por Laura Ardila Arrieta

Periodista Caribe con un gusto especial por la crónica y los reportajes sobre el poder. Autora del libro ‘La Costa Nostra’, historia no autorizada del clan Char. Ha ganado cinco premios nacionales de periodismo, incluyendo el Simón Bolívar en la categoría Periodista del año en dos ocasiones.
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