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Mañana (tras las elecciones del odio)

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Laura Ardila Arrieta
21 de junio de 2026 - 05:06 a. m.
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No es que no haya sido un gran protagonista en otras ocasiones. Ya lo habíamos visto (y sentido, y padecido) compartir en el salón junto a la rabia, el miedo, el cansancio, la esperanza, la simpatía, la gratitud. Pero, esta vez, como se anticipaba, entró más fuerte y logró arrinconarlos a todos ellos y adueñarse de la fiesta. O del funeral.

Se manifestó en los vidrios rotos y en la publicidad despedazada de varias sedes de campaña, en los gritos de “¡guerrillera!” a la señora de 60 años que salió de un puesto de votación en Londres, en el rostro del hombre en Bogotá que vomitó insultos homofóbicos a Juan Daniel Oviedo. Lanzó alaridos y nos atravesó como un rayo con el asesinato de Miguel Uribe. Avanzó abrumador con las 59 agresiones (con corte a mayo) a periodistas relacionadas con el cubrimiento de las elecciones, con los linchamientos digitales de los matoneadores de las campañas. Con todas y cada una de las ofensas, descalificaciones y mensajes misóginos, que hemos tenido que soportar en redes especialmente las mujeres con voz pública, en particular de los seguidores de Abelardo de la Espriella.

Es el odio. Estas fueron sus elecciones. Lo ayudaron sus amigos la inteligencia artificial y la desinformación. A fines del mes pasado informaba la Misión de Observación Electoral (MOE) sobre 63 afectaciones al proselitismo político en 21 departamentos, con hechos como daño a material electoral, hostigamiento a activistas, control de grupos armados, y esto es mucho, pero no es todo. Es algo más que se nos metió en la conversación pública, en la oficina, en el trayecto del taxi, en los almuerzos de domingo. “Llevo 20 años leyendo los procesos electorales a partir de la degeneración que causa el clientelismo y la violencia física, pero esto no es medible. En esta ocasión se nos sumó otra cosa para la cual la sociedad no estaba preparada, un control del odio y también del miedo, potenciado por todo lo que ocurre en las redes sociales”, me dice Alejandra Barrios, la incansable directora de esta organización. Es decir, el ejercicio de mirar las anomalías democráticas en Colombia ya no sólo tendrá que consistir en entender a los actores que administran la burocracia y los territorios, sino también a aquellos que se hacen gobernantes de nuestros temores y animadversiones.

El rey del año electoral pareció invadirlo todo y no encontró resistencia evidente en quienes aspiran a gobernar el país. Los dos candidatos que se verán las caras hoy en el tarjetón fueron incapaces siquiera de ponerse de acuerdo en ofrecer juntos un debate de ideas a los colombianos, jamás se dieron la mano y, por el contrario, no se bajaron el uno al otro de “delincuente”, “bandido”, “fascista”, “estafador de estafadores”. ¿Qué esperarían que hicieran sus simpatizantes? ¿Qué esperarán que hagan ahora?

Mañana, gane quien gane, Adriana, en Manizales, comenzará su primer día de vacaciones como profesora de universidad y estará desde temprano en su computador escribiendo su próximo libro. En el sur de Córdoba, Orlando, dedicado al oficio de lanchero, se levantará a las 3 para visitar sus cultivos de café, cacao y aguacate. María José, en Barranquilla, tendrá que terminar un trabajo de la universidad. Jennifer irá al Congreso, en Bogotá, a cumplir su agenda legislativa. José Luis, en Maicao, arrancará jornada a las 7 buscando datos para el noticiero independiente que dirige. Y, en Alicante, Noelia seguirá su búsqueda de trabajo.

Independientemente del deseo que hayamos tenido para el país en estas elecciones, en unas horas, los colombianos tendremos que continuar la vida e intentar recoger los pedazos de todo esto.

Con la esperanza de que el rey odio no siga ocupando el centro del salón ni termine por hacer realidad la promesa de destripar al que piensa distinto. Fue mi deseo para el país en estas elecciones. Y, aun así, habrá que seguir.

Laura Ardila Arrieta

Por Laura Ardila Arrieta

Periodista Caribe con un gusto especial por la crónica y los reportajes sobre el poder. Autora del libro ‘La Costa Nostra’, historia no autorizada del clan Char. Ha ganado cinco premios nacionales de periodismo, incluyendo el Simón Bolívar en la categoría Periodista del año en dos ocasiones.
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Pericles(5635)22 de junio de 2026 - 12:22 a. m.
Gracias Laura por su reflexión. Valoro mucho la postura de que si bien las elecciones son trascendentales para el país, es necesario que le demos el lugar que el corresponde. Nuestras instituciones deben ser más poderosas que nuestras pasiones. Un Congreso fuerte, unas Cortes independientes... eso genera un equilibrio de poderes en la democracia.
Mar(60274)21 de junio de 2026 - 09:50 p. m.
Desde los medios de comunicación se implantó el odio por Petro y posiblemente ese odio va a ganar y esos mismos medios serán los primeros que pagarán ese odio porque el resultada será un tipo que persiga la libertad de expresión ya empezó a hacerlo en EEUU con Beto Coral. Creo que muy a su pesar van a extrañar a Petro a quien podían criticar con total tranquilidad, sin miedo a ser perseguidos o peor, asesinados.
jose efrain del rio olivera(lr3j3)21 de junio de 2026 - 06:40 p. m.
El destripador va a ganar, que desgracia la de Colombia
Tulio Claudio (70717)21 de junio de 2026 - 01:35 p. m.
No hay que olvidar que estamos en una guerra, y que una batalla electoral de 4 años no define la perspectiva política general. O será que están pensando que Trump-Marco Rubio y Abelardo son eternos ? Estoy pensando como un político realista, con táctica y estrategia, de tal manea que, de cualquier forma, vamos a ganar en el largo plazo, porque, sencillamente, estamos con el progreso de la humanidad y en contra de la guerra, por eso hoy me la juego por la vida. Con Cepeda si se puede.
Atenas (06773)21 de junio de 2026 - 12:55 p. m.
Laura, sorprende q’ aún no comprendas q’ cuando las cosas desembocan en tan extremo y altísimo riesgo como está Colombia hoy en el posible caso de caer en manos del molondro y siniestro Cepeda, títere del sofista, obvio es q’ haya una reacción fuerte e ídem de poderosa pa igualar las cargas así haya cosas q’ molesten; mas como estamos en la cultura hispana q’ todo lo romantizamos no queremos saber q’ hay momentos en la vida en q’ hay q’ plantarse firme a riesgo de morir: eso es USA.Atenas
  • Duncan Darn(84992)21 de junio de 2026 - 05:39 p. m.
    Por estas elucubraciones de Apenitas es que pienso votar por una persona decente, humana y que propone una búsqueda de un mejor futuro para todos. Sugiero no votar por bestias sanguinarias que regresen el país al doloroso pantano de sangre de nuestros 7382 compatriotas inocentes destripados impunemente.
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