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A Margot no le gusta recordar

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Laura Camila Arévalo Domínguez, El país de Margot
26 de diciembre de 2025 - 01:00 p. m.
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Mientras nos tomábamos unos vinos en el balcón, sonaban Los 50 de Joselito, el grupo que siempre nos recuerda a la tía Sonia, y le dije a mi abuela que yo no quería vender el apartamento en el que estábamos. Que esta era mi casa y que no me creía capaz de soltarla nunca. Ella me miró extrañada: ¿y por qué estabas pensando en venderla? Yo me quedé callada. Luego me dijo: “A mí no me gusta recordar. Yo prefiero no volver a algunos momentos, sino ocuparme en el presente”.

Margot tuvo cinco hijos y ha perdido tres. Mi tío Antonio murió en 1990: estaba en frente del edificio de este apartamento, sentado, escuchando un partido de Nacional con otro equipo que ya no recuerdan los que me han contado la historia tantas veces, y unos tipos llegaron a preguntarle por una dirección. Y se lo llevaron. Jamás volvió. A los tres días apareció en un anfiteatro con tres tiros en el cuerpo. Mi tía Nena, María Helena, murió de cáncer de seno. Era la mayor. Mi tía Sonia, la última en morir, la más vital, la que jamás se enfermaba, viajaba de repente, sin avisar, sola, a lugares insospechados, la enfermera que atendía a cuanto paciente se encontraba por la calle, la que amó a sus sobrinos como si fuesen sus hijos, murió el 7 de junio de 2019, el día de mi cumpleaños, de cáncer, y desde ese día mi abuela decidió que ya no recordaría más.

“¿Quién se iba a imaginar que Sonia se moriría primero que yo?”, me dijo Margot. Yo le contesté que nadie y le mostré mi argolla: como amé tanto a mi tía, y como se murió el día de mi cumpleaños, lo tomé como una suerte de mensaje, de llamado, y me mandé a hacer un amuleto con sus anillos de oro. Los derritieron y me hicieron una argolla que ahora me pongo cuando viajo, tengo alguna presentación importante o cuando simplemente siento que necesito un refuerzo. Una ayudita extra. Una extensión para la vida de ella, que se apagó muy rápido.

Sonia luchó como nadie por su vida. Su terquedad nos conmovió. Nos sigue conmoviendo.

Mi mamá me cuenta que, cuando murió, mi abuela se recostaba sobre su cuerpo y decía: “No, no te podés ir. No primero que yo. No te podés morir”.

Ahora mi abuela, que tiene 88 años, se inventa planes para mantenerse ocupada: riega las plantas dos veces al día, limpia un polvo inexistente de los muebles, barre y trapea, intenta escaparse sola a “loliar”, o a lo que sea. Pide paseos. Me dice que si me quedo, que desde aquí puedo trabajar. Se la pasa huyéndole a las ausencias de nuestra familia. A que no quiere estar sola, ni aquí ni allá: tampoco cree que Antonio, Nena y Sonia estén en algún lado. Quiere creer, pero no puede. Y tanta ausencia junta le pesa mucho, así que prefiere limpiar. Limpiar lo limpio, regar y regar lo vivo, ver en vitrinas lo que ya tiene. No recordar.

Laura Camila Arévalo Domínguez, El país de Margot

Por Laura Camila Arévalo Domínguez, El país de Margot

Periodista en el Magazín Cultural de El Espectador desde 2018 y editora de la sección desde 2023. Autora de "El refugio de los tocados", el pódcast de literatura de este periódico.
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Tulio Claudio (70717)27 de diciembre de 2025 - 12:12 p. m.
La realidad de la vida; hermosa columna llena de nostalgia y de soledad.
JTG(13462)27 de diciembre de 2025 - 11:52 a. m.
Contrario a lo que piensa el comentarista Jairo Sánchez, esta columna señala una parte muy importante de la vida que los jóvenes ni se imaginan: la soledd de la vejez. Muchas pesonas mayores viven en la soledad producida por haber perdido familia, amigos, conocidos y, sobretodo, el modo de vida al que estaban acostumbrados y la autoestima que eso les producía. Este es un tema poco discutido, pero que se está volviendo cada día más importante a medida que TODOS (en mayúsculas) envejecemos.
jairo sanchez(20827)27 de diciembre de 2025 - 12:04 a. m.
Ahora la tendencia es que los columnistas dedican su espacio para contar sus experiencias personales como si fueran trascendentes para todos los lectores. ¿No estamos ante un abuso y descortesía con sus lectores ?
  • Duncan Darn(84992)27 de diciembre de 2025 - 07:05 p. m.
    No. Y pase a leer otra columna, encontrará algo que le guste....
  • JAIME CARRANZA BOADA(1016a)27 de diciembre de 2025 - 12:30 p. m.
    El problema de Jairo es que quiere que los columnistas escriban solamente sobre temas que le interesen a él no a los demás. Son columnistas y hablan de cualquier tema que consideran le interesan a una variedad de lectores con distintos gustos, así que no es abuso ni es descortesía.
  • Felipe Cox(18091)27 de diciembre de 2025 - 02:24 a. m.
    No
Atenas (06773)26 de diciembre de 2025 - 11:57 p. m.
Una bella, sensible y amena columna q' sin proferir reconocimos o amarguras refiere vicisitudes domésticas de diversa naturaleza tal como ha de ser la resiliencia ante las inevitables tragedias de la vida por A o B razón y peor donde la violencia sin par es parte del paisaje. Atenas.
Mar(60274)26 de diciembre de 2025 - 10:06 p. m.
Bonita columna. Muy inteligente su abuela.
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