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“Bisiestos”, tiovivo de palabras

Juliana Muñoz Toro

21 de abril de 2016 - 10:12 p. m.

Bisiestos,* o el nuevo libro de Dipacho (el artista, el escritor, el colombiano, o Diego Sánchez) sobre personajes, humanos y no humanos, que nacieron el 29 de febrero de los años con 366 días.

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Bisiestos o un tiovivo de palabras que riman, hacen reír o disuenan decididamente dando días de deleite.

Bisiestos o el arte de describir a un hombre en palabras, no en frases, como: “ocaso, memoria, arándanos, vigor, viento, óxido”. Ahora lo conocemos bien.

Bisiestos o una colección de arte que si se mira de cerca parece lienzo. Cada ilustración eleva el cuento que acompaña y a la vez lo materializa en retratos extravagantes, desproporcionados, divertidos.

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Bisiestos o el Oulipo moderno, o el taller de experimentación literaria en el que se crea la obra usando estilos de escritura limitados, mejor dicho, escribir jugando y que el juego tenga reglas. La limitación estimula la creatividad y encuentra conexiones inesperadas: las penas de Patricio comienzan con la letra p porque “permanentemente perdía las palabras cuando anhelaba parlotear, pregonando impertinencias palúdicas y palimpsestos plasmados en piedras paleolíticas”.

Bisiestos o cómo bailar con el sandunguero mayor, “el rey de la pista, el mil pies, el sin silla, el guapo del Bembé, el bacán de Camagüey; su nombre nunca se supo, siempre lo ocultó”. Para qué quería un nombre si tenía son.

Bisiestos o el cuento más corto del mundo, así como el de Monterroso (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), pero más corto: “A Esmeralda le encanta menearse”.

Bisiestos o el tango Compungido y Cadencioso, el tango moderno, el tango para niños, el tango para viejos, el tango-poema para cantar “taciturno en mis pesares / disonante es la cadencia / de este puente sin final”.

Bisiestos o el poder de la palabra, de su precisión, de construir un personaje en tan sólo una página. La fijación en los detalles crea particularidades. La cholita cochambina sonríe en su latinoamericanidad, respira en sus acciones: “era luchadora de cuadrilátero y tocaba charango y cantaba kalampeo y huaino y bailaba cueca y hablaba de política y lideraba grupos y viajaba por el Titicaca”.

* Presentación de este libro en la Filbo el domingo 24 de abril a las 3:00 p.m., Sala de Lectura, Corferias.

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