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Las ciudades, pieza clave del Escudo de las Américas

22 de septiembre de 2026 - 12:05 a. m.
“Es un gran paso contar con una sede del Escudo [de las Américas] en Colombia, radicada en Medellín”: Laura Suárez Cáceres *.
Foto: EFE - @DanielNoboaOk
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Colombia expresó su interés en ingresar al Escudo de las Américas, la alianza militar liderada por Estados Unidos contra los cárteles y las redes narcoterroristas del hemisferio. Somos el país número 19 en sumarnos desde que la iniciativa comenzó en marzo de este año.

Específicamente, la alianza crea una plataforma de cooperación militar basada en información de inteligencia compartida, en canales de comunicación más rápidos entre los países miembros y en operaciones conjuntas. Y la cooperación siempre es una buena noticia. Hoy vivimos en un sistema internacional más incierto, con menos reglas claras. El crimen organizado, en cambio, no entiende de fronteras ni de regulaciones.

Desde marzo, el Escudo ha atacado objetivos puntuales, como las lanchas que transportan droga por vía marítima, y ha fortalecido los canales de cooperación con países clave como Ecuador. Sin embargo, al bloque le faltaba su miembro más importante. Una estrategia hemisférica contra el narcotráfico, sin Colombia, no alcanzaría su propósito. Hoy Colombia produce el 70 % de la cocaína del mundo. Con Colombia adentro, se espera que la estrategia se fortalezca, logre mejores resultados contra el comercio ilícito global y contribuya a desfinanciar al crimen organizado transnacional.

La alianza nos abre la oportunidad de integrar las ciudades. La droga se produce principalmente en Putumayo, Nariño y el Catatumbo, zonas fronterizas que facilitan su salida al exterior. Pero el narcotráfico no sale del país únicamente en lanchas. Necesita centros logísticos, rutas de transporte, bodegas y flujo de efectivo: necesita ciudades. Es ahí donde la cadena del narcotráfico se conecta con la venta de droga en los barrios, con el lavado de activos y con las economías criminales que sostienen al delincuente local.

Si la política solo ataca el origen y el tránsito, deja intacto el punto en el que el negocio se convierte en violencia cotidiana para millones de personas. Para que la estrategia mejore su efectividad, debe incorporar la dimensión urbana y entender cómo la ilegalidad utiliza las ciudades para operar, y diseñar una estrategia que también ataque el ciclo de violencia urbana.

Es un gran paso contar con una sede del Escudo en Colombia, radicada en Medellín; las ciudades necesitan más policías, mayores capacidades de inteligencia y más presupuesto para sus estrategias de seguridad. Cada ciudad tiene su propia complejidad. Bogotá, por ejemplo, tiene 206 policías por cada 100.000 habitantes, muy por debajo de los 300 que recomiendan los estándares internacionales. La capacidad judicial está desbordada; las estaciones de policía enfrentan sobrepoblación y quien termina viviendo las consecuencias de ese déficit es el ciudadano que siente miedo en la calle.

Tenemos entonces la oportunidad de convertir el Escudo de las Américas en una estrategia que marque un antes y un después en la lucha contra el narcotráfico. Para lograrlo, será clave incorporar a las ciudades por ser los centros logísticos, financieros y operativos en los que el negocio ilegal se conecta con las economías criminales y se transforma en violencia cotidiana.

* Directora de Seguridad Urbana de ProBogotá Región.

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