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El reguetón no tiene la culpa de ‘+57′

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Laura Galindo
15 de noviembre de 2024 - 05:05 a. m.
"Asumir que el reguetón es un género mediocre y vulgar es desconocer el desarrollo orgánico de la historia de la música": Laura Galindo
"Asumir que el reguetón es un género mediocre y vulgar es desconocer el desarrollo orgánico de la historia de la música": Laura Galindo
Foto: Instagram @maluma
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Siete músicos se juntaron para hacer una canción que pretendía ser emblema del género urbano y unir a los colombianos en un mismo sentimiento. Y lo lograron. +57 puso a todos los críticos de acuerdo: hace apología a la sexualización de menores, a la drogadicción y al machismo. Tiene una producción deficiente, un ritmo predecible y exceso de autotune. La canción es indefendible, incluso para las seguidoras de Karol G que, como yo, hemos salido en varias ocasiones a teorizar sobre el contenido feminista y empoderador que está implícito en sus discos.

Dicho esto y recalcando lo insalvable de esa idea tan mal ejecutada, solo hay un argumento que considero desacertado: “¿acaso qué esperaban del reguetón?”. Asumir que el reguetón es un género mediocre y vulgar es desconocer el desarrollo orgánico de la historia de la música. Todos los géneros que ahora son considerados “cultos” o “buenos” pasaron por décadas de exploración y maduración antes de encontrar una identidad y una forma clara.

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Por ejemplo: a finales del siglo XVIII, el vals era considerado un ritmo musicalmente menor y socialmente prohibido. Aparecía en los cuadernos de señoritas y se bailaba en pareja, tocándose con las manos y a menos de un brazo de distancia; tanto así, que la corte británica sugirió que solo lo bailaran mujeres casadas. Un siglo más tarde, era parte de los ballets de Tchaikovsky, Gounod y Ponchielli. Algo similar pasó con el Can Can, que era música de taberna y luego hizo parte del Orfeo en los infiernos de Offenbach.

En la música popular ocurrió lo mismo: el rock era básico; el blues, marginal; el punk, violento; la bachata, inmoral. Cada uno fue evolucionando en contenido y estructura, enriqueciéndose a través de la exploración musical, construyendo discursos propios y enarbolando banderas. Para lograrlo han sido necesarios más de 50 años y aún no son productos terminados. El reguetón nació a mediados de los 90, es decir, es un género nuevo. Una mezcla de reggae, hip hop, dembow, soka y cualquier otro sonido latino que se acomode al 3-3-2 de su matriz rítmica: negra con punto, negra con punto, negra.

Es, en pocas palabras, un preadolescente al que le falta madurar. Que debe pasar por debates, críticas y censuras. Por ejercicios experimentales como los de Rosalía; por fusiones con otros ritmos como las de Vico C y Gilberto Santarosa, y por letras románticas como las de Cali y el Dandy. No es un género mediocre o vulgar, es un género en desarrollo que, como todas las vanguardias, parte de la controversia de desafiar la tradición.

@LauraGalindoM

Laura Galindo

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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Contrapunteo(18670)20 de noviembre de 2024 - 09:10 p. m.
Te escachas a y menudo, de proto por tu juventud y optimismo, pero no hay tal. Es dfender lo indefendible, los jóvenes como ud. creen que este ritmo es excelente y defienden las letras. Este género no ha evolucionado nada, al contrario los letristas entre más evidente y grosero sea, venden más y les paran más bolas. El chucu chucucu que también defenderá, mandó para un lado lo que venían haciendo Lucho Bermúdez, Pacho Galán, Los Gaiteros de San Jacinto, Clímaco Sarmiento, etc,no la sigas cag.
jorge(86724)19 de noviembre de 2024 - 02:07 a. m.
No aclare q oscurece
DIEGO(25270)17 de noviembre de 2024 - 03:07 p. m.
Una buena medida de la evolución de un ritmo o de una canción es que esta perdure en el tiempo, los vals han perdurado, el rock perdura, las baladas, el bolero o la salsa y cada uno con muchas canciones emblematicas que trascienden incluso a las generaciones, pero pregunto, alguna canción de Bad Bunny se escuchara con nostalgia en los proximos 15 años, alguien cantara a Blessed en diez años, quien recordara a tantos y tantos reguetoneros que son copias de si mismos. No trascenderá. es moda.
Alvaro(38833)17 de noviembre de 2024 - 12:24 a. m.
Más allá de ese bodrio de canción, si es que se le puede llamar así a esa “creación”, produce perplejidad ver a los lamezapatos de todos los medios exculpanddolos y alabando su “gran trayectoria y aporte” a la cultura y al prestigio de nuestro país… PD lo que va de Tego Calderón e Ivy Queen a estos mamarrachos…
maría(52338)16 de noviembre de 2024 - 04:32 p. m.
La diferencia entre el reguetón y otros registros musicales "urbanos" es que todos los demás son contracultura, salvo el reguetón. En efecto, podríamos hacer un mejor reguetón, pero lo cierto es que no solo no se hace sino que a quienes lo hacen ahora, que no tienen ni voz ni inteligencia lírica, los entronizan como grandes artistas. No lo son. Quizá haya temas de Karolg que afirmen el deseo femenino, pero también es muy falocentrado y predecible. No veo nada feminista ahí.
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