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El voto estomacal

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Laura Galindo
26 de junio de 2026 - 05:05 a. m.
AME4312. BOGOTÁ (COLOMBIA), 25/06/2026.- Abelardo de la Espriella habla tras recibir su credencial como presidente electo de Colombia este jueves, en Bogotá (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
AME4312. BOGOTÁ (COLOMBIA), 25/06/2026.- Abelardo de la Espriella habla tras recibir su credencial como presidente electo de Colombia este jueves, en Bogotá (Colombia). EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda
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Ganó el voto estomacal. Y se obtuvo, vale aquí la redundancia, con la efervescencia de las emociones que salen del estómago. Con la intensidad verbal, el grito de lucha, la música de guerra y la semiótica militar.

La puesta en escena de Abelardo de la Espriella vende una fantasía clara: el hombre recio, fuerte, decidido, macho y dispuesto a hacer “lo que sea necesario”. Un tigre que “muerde duro” y es depredador ápice, que protege a los débiles cuando no le son incómodos, y carece a su vez de depredadores. Esta analogía ya es, de por sí, una pista obvia de la forma en que sedujo a sus votantes. Descargas de adrenalina, expresiones de furia que se contagian y validación de la ira como camino para lograr sus objetivos.

Es lo que el sociólogo italiano Francesco Alberoni llamó Stato nascente –en español, “estado naciente”–: el momento en que la exaltación colectiva rompe con las normas sociales debido a una sobrecarga de adrenalina y entusiasmo. Volvamos al mismo ejemplo que puse hace un par de semanas. Los jenízaros llegaban a sus batallas escoltados por bandas de guerra, que tenían como tarea elevar la moral de la tropa. En palabras sencillas, subir la adrenalina para que los soldados no se arrepintieran y salieran corriendo. Para que no se hicieran preguntas, no cuestionaran nada y no pensaran de más.

Ese es el punto exacto del stato nascente. El momento en que a través de emociones primarias se deshumaniza el peligro, se incentiva la obediencia y se suprime el miedo. Eso fue lo que logró De la Espriella, vincular el honor, el poder y la identidad nacional a emociones primarias y estomacales –límbicas, para ser más correcta– que no pasan por procesos reflexivos ni apelan necesariamente a la razón.

Basta con recordar su aparición pública desde la Ventana del mundo, en Barranquilla, el pasado 21 de junio. Fue casi un ritual. Cientos de personas celebrando cada una de sus arengas como si se tratara de un gol y no de un país en manos de alguien acusado por corrupción, que promete defender la Constitución del 91 y al mismo tiempo atacar la diversidad. De un hombre machista y populista, capaz de asegurar sin titubeos, algo tan absurdo como renegociar la deuda nacional con el FMI.

Ganó el voto del instinto, de la manada, de las emociones primarias. El voto estomacal.

@LauraGalindoM

Laura Galindo

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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