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Los 80 de Sandro de América

Laura Galindo

22 de agosto de 2025 - 12:05 a. m.
“Sandro le dio vida a otra forma de masculinidad que les permitió a las mujeres pensar en los hombres como cuerpo”: Laura Galindo.
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En 1970, a la revolución sexual y a la aparición de la píldora se sumó Sandro de América: un ídolo creado especialmente para el platonismo erótico femenino. Y no me refiero solo al movimiento de caderas que censuraban los puritanos y hacía que las mujeres se desmayaran en sus conciertos. Me refiero a la representación de una masculinidad distinta, una capaz de despertar deseo en las mujeres que recién se empoderaban de su sexualidad.

Sandro rompió el estereotipo del hombre elegante, adinerado y de buenas maneras con el que fantaseaban las damas de la primera mitad del siglo XX: ese príncipe azul, protector y salvador que era sujeto de idilios. Ahora las mujeres se sentían libres de desear y de sexualizar. Y eso era Sandro de América, una súper estrella, un símbolo sexual. Un hombre de ropa ceñida y actitud rebelde con el que todas quería escaparse y tener una aventura desenfrenada. Esa posibilidad de desear, que les restringieron por mucho tiempo la religión y la moral, estaba por fin despierta y coincidía con la existencia de Sandro.

Esa imagen estuvo reforzada por el melodrama que caracteriza a las baladas —entendiéndolo como la construcción de emociones exacerbadas: llanto agónico, tristeza infinita, dulzura colosal— y sus apariciones en películas. En Embrujo de amor era un gitano misterioso, viril y outsider. En Muchacho era un joven huérfano y desprotegido, poco consciente de la sensualidad de su cuerpo perfecto. Y en Siempre te amaré era el típico chico malo, engreído, exitoso, atractivo y sin reparo alguno por los sentimientos de los otros.

Ninguna de esas representaciones se acerca al galán/príncipe azul de años anteriores: bueno, bondadoso y proveedor. Sandro de América le dio vida a otra forma de masculinidad y esa masculinidad les permitió a las mujeres pensar en los hombres como cuerpo y no como padres o tutores salvadores. Las canciones, el baile, el pelo, el cine y la ropa fueron solo pequeñas revoluciones de esa gran revolución.

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Esta semana, Sandro habría cumplido 80 años. Feliz cumpleaños para él.

@LauraGalindoM

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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