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¿Qué es la batalla cultural?

Laura Galindo

24 de julio de 2026 - 12:05 a. m.
Senadora del Centro Democrático – Entrevista para El Espectador
Foto: El Espectador - José Vargas
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Yolanda Reyes, en su columna de la semana pasada, nos puso a pensar en la “batalla cultural” para la que, se supone, está lista la ministra de Cultura designada por Abelardo de la Espriella. A eso se redujo la justificación de su nombramiento: a que Paola Holguín está lista para librar la batalla cultural.

Aunque suena a uno de esos nombres rimbombantes que le gustan a los salvadores de la nación –patria milagro, el gran camino de los nunca, el rugido del tigre…–, la batalla cultural es en realidad un concepto propuesto a partir de las ideas de Antonio Gramsci, filósofo italiano y socialista, que aseguró que el poder político no se conquista con la fuerza económica y militar, sino con la cultura y la ideología. Por eso las clases dominantes siempre imponen su visión de mundo: la religión, el capitalismo, el binarismo, los roles de género, el nacionalismo. Esa visión se llama hegemonía cultural y se logra a través de las instituciones educativas, los medios de comunicación y las redes sociales.

Gramsci, en su momento, propuso que el proletariado se uniera para invertir esa hegemonía cultural y buscara consensos, alianzas con las clases oprimidas y una política más justa, abierta e incluyente. Vino entonces la revolución del 68 y, por un momento, la burguesía sintió que iba perdiendo: que se hablaba de revolución sexual, derechos de la mujer, redistribución de la riqueza, cuidado de los recursos naturales y poder del pueblo. El francés Alain de Benoist le da la vuelta al discurso y crea la ‘batalla cultural de derecha’. Los antes opresores, ahora dicen ser oprimidos y luchar porque se restablezcan los valores que les han sido arrebatados.

La agenda toma fuerza en la década de los 90, con partidos de extrema derecha gringa, y se reafirma con la elección de Trump. En Latinoamérica lo siguen Kast, Bolsonaro, Milei y, ahora, nuestro señor milagroso de la patria. La tesis, propuesta por Agustín Laje (argentino) y Alex Kaiser (chileno), es simple: el feminismo, los estudios de género y el ambientalismo son herramientas socialistas que niegan el orden natural de las cosas y hay que luchar contra ellas. Y por orden natural se refieren al patriarcado, el binarismo y el conservadurismo.

A cualquiera que defienda la vida y haya leído aunque sea un poco, le hace ruido esta consigna. ¿Luchar para para quitarle derechos a las mujeres y generar discursos de odio ante la diversidad sexual? ¿Para hablar de discriminación a las élites por parte del pueblo?, ¿de estigmatización al privilegio y no desde el privilegio? ¿De verdad la batalla está en defender que las brechas existen por algo y no deben alterarse porque son “naturales”? Por favor, un poco de sensatez.

@LauraGalindoM

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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