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Un cafecito, riquito y con IA

Una canción se hizo viral gracias a las redes sociales. Hasta ahí, nada nuevo. Dice algo como “un cafecito, riquito, riquito; una sonrisita, bonita, bonita”. Aparece en cualquier cantidad de reels, historias y posts. Incluso, la exministra Cecilia Álvarez subió un video bailándola en su cuenta personal. La canción está hecha con inteligencia artificial y el músico al que se le atribuye, también. Ahí está lo nuevo y lo controversial. ¿Van a reemplazar a los músicos con IA? ¿Qué va a pasar con el arte? ¿Dónde queda la experiencia creativa y sensible?

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Las respuestas son: no, nada y donde siempre ha estado. Que la música sea viral y acumule reproducciones y compartidos no la hace buena, ni la hace una obra arte. Esta canción —que se llama Bonito, bonito— responde a una serie de lógicas compositivas y sociales, muy populares en los jingles, que se aplican para obtener una reacción de bucle auditivo o earworm en quien la escucha. En palabras simples, para que se quede pegada y uno la tenga en la cabeza días enteros sin podérsela sacar.

Para que una melodía se convierta en earworm debe tener dos características claves: que sea fácil y que se repita varias veces. La IA, que funciona a través de patrones programados, ejecutó muy bien la instrucción y construyó una melodía de cinco notas musicales consecutivas, que luego repitió durante 3 minutos y 30 segundos. Además, lo hizo en formato pregunta-respuesta: el solista canta y un coro de niños contesta. Otra estrategia efectiva en la música publicitaria porque el cerebro humano asume de forma instintiva que debe participar y se pone alerta. Eso, sumado a que ahora solo debe memorizar la mitad de la frase.

Además de las lógicas musicales, Bonito, bonito apela a una estrategia persuasiva de comportamiento social: la psicología positiva. El mindfulness, la autoayuda o el coaching son herramientas de autocuidado y desarrollo personal que se han convertido en tendencia gracias a las redes sociales. La letra, a través de rimas obvias entre diminutivos, exalta placeres cliché: el café, la sonrisa, un abrazo, un paseo, un rayo de sol. Y no quiero que se malentienda mi posición ante esas herramientas, lo que quiero subrayar es que, al hacerse tendencia, se frivoliza.

Para que no queden dudas, la IA no hizo una buena canción. Solo ejecutó instrucciones a partir de una lista de técnicas con las que fue programada. De hecho, programada por mentes humanas que convirtieron en datos las ideas de los compositores que antes pensaron la música publicitaria. El arte, la sensibilidad y la creatividad, no se programan con datos. Tranquilos.

@LauraGalindoM

Por Laura Galindo

Periodista musical y cultural. Pianista de la Universidad Javeriana, magíster en piano de la Universidad Eafit, magíster en periodismo de la Universidad de Los Andes y MFA en Creative Writing de la New York University -NYU-. Editora cultural y presentadora en RTVC Noticias, de Señal Colombia.
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