Publicidad
10 Apr 2021 - 3:00 a. m.

Defendamos el agua y la vida

El pasado 22 de marzo se conmemoró el día internacional del agua. Este día promulgado por la Organización de las Naciones Unidas desde 1992, ha tenido como finalidad llamar la atención de los países del mundo sobre el cuidado y el respeto de esta sustancia vital, ya que, según cifras de la misma organización, en el mundo aún existen 2.200 millones de personas que no cuentan con acceso a agua potable y, por otro lado, las fuentes hídricas del planeta y los ecosistemas que las protegen son impactadas fuertemente por las sociedades humanas.

Aunque esta conmemoración es relevante y las invitaciones que se desprenden de la misma para disminuir el consumo y desperdicio de agua, reducir los vertimientos de contaminantes y residuos a las fuentes hídricas, y proteger los ecosistemas del planeta son totalmente pertinentes; también resulta necesario replantear las comprensiones y concepciones que tenemos como sociedad sobre la naturaleza y sobre este importante líquido. De fondo se requiere una concepción biocéntrica que considere el planeta en su integralidad, es decir, que no etiquete los factores bióticos y abióticos como simples recursos al servicio del desarrollo económico, sino que los reconozca como un todo entre los cuales se entrelazan relaciones complejas, sinérgicas y simbióticas que permiten la existencia de múltiples formas de vida.

Como postula Eduardo Gudynas** la crisis ecológica de hoy, es fruto de la presión que hemos ejercido desde la revolución industrial y de manera progresiva sobre los ecosistemas, en un mundo cuya economía global necesita cada vez más explotar los recursos propios de cada país. Ese extractivismo exacerbado está asociado a la concepción mercantilista y utilitaria de la Naturaleza que ha puesto contra las cuerdas la sustentabilidad ambiental del planeta. Así, en nuestro sistema cultural la Naturaleza ha sido históricamente el medio de desarrollo económico, objeto de control y manipulación anulándose la posibilidad de concebirla como sujeto de derecho.

Esa concepción de la Naturaleza, y del agua, a pesar de saber su vital papel para la vida, ha planteado importantes dicotomías y conflictos en los que los intereses económicos disputan ser priorizados en detrimento de la calidad de vida de poblaciones enteras y de la protección de los ecosistemas. De acuerdo con el Atlas de los conflictos ambientales del mundo, en el planeta existen grandes conflictos asociados al tema del abastecimiento de agua. En nuestro país las cosas no son distintas, por ejemplo existen gran preocupación social por la aprobación de licencias ambientales a megaproyectos mineros que sacrificarían amplias zonas de páramo y que contaminarían las fuentes hídricas de poblaciones enteras, proyectos que sacrifican la biota de un río y las poblaciones aledañas para realizar grandes represas, grandes extensiones de bosque y selva que son deforestadas anualmente para la crianza de ganado, la expectativa de implementación del fracking como técnica de explotación de hidrocarburos a pesar del riesgo que implica para los suelos y las corrientes hídricas subterráneas, entre otros tantos ejemplos que ilustran esas disputas y que evidencian la urgente necesidad de un cambio de paradigma en nuestra comprensión de la Naturaleza.

A pesar de la hegemónica concepción utilitarista de la naturaleza, existen ejercicios de resistencia que priorizan la defensa del agua y de la vida en su conjunto, que propenden por la libertad de elegir en qué ambiente se quiere vivir. Un ejemplo claro de lo anterior lo representa el conflicto socioambiental del páramo de Santurbán después de la delimitación de páramos, el cual ha incentivado la organización de movilizaciones sociales que rescaten el valor del ecosistema, del agua y del páramo, para las poblaciones aledañas, al tiempo que impidan el desarrollo del megaproyecto minero que dejaría sin agua potable a cientos de personas y que destruiría el ecosistema.

Otra situación similar se encuentra asociada a la posible implementación de la explotación de hidrocarburos en Yacimientos No Convencionales (YNC) en nuestro país, también conocida como fracking, el profesor Leonardo David Donado, quien participó en la Comisión Interdisciplinaria Independiente sobre esta técnica realizada por la Contraloría General de la Nación, aseguró que el país no se encuentra preparado para esta técnica. Se decidió realizar un piloto en el Magdalena medio; a propósito, ambientalistas como Óscar Sampayó exponen que la técnica de fracturar la roca va a causar graves problemas sociales y ambientales en Santander y Cesar, existe evidencias que el fracking en otras regiones del mundo, ha causado enfermedades, daños a los ecosistemas y contaminación de las fuentes hídricas.

En esa medida, para afrontar la crisis del agua que hoy vivimos, es imperativo asumir una concepción que le devuelva su integralidad al ecosistema, que nos reconozca como parte de ese todo, que sea cercana a concepciones ancestrales que consideraban el agua como parte fundamental de la pacha mama, concepciones como la del pueblo muisca que considera que por el río corre el pensamiento de la tierra, que reconoce el agua como esencia fundamental del planeta.

Como dije con anterioridad, la Naturaleza es una sola y en esa medida, el agua no se puede percibir con un bien individualizado, debe observarse como parte de un conjunto en el que la vida se desarrolla y del cual formamos parte. En nuestro país, la defensa del agua pasa por defender y conservar los ecosistemas por los que ella circunda y la vida que deja a su paso.

* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

** Gudynas, E. (2014). Derechos de la Naturaleza: Ética biocéntrica y políticas ambientales. Lima: Red GE, CooperAcción y PDTG.

Síguenos en Google Noticias

Temas recomendados

Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.