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En el marco de la crisis planetaria que enfrentamos como humanidad, en la que las actividades antrópicas relacionadas con el desarrollo industrial, el crecimiento económico y la globalización han alterado los procesos naturales del planeta, deteriorando los ecosistemas y acelerando el incremento de la temperatura global, se ha puesto de presente en el plano científico internacional, y en la COP26, la necesidad de implementar acciones concretas para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), de tal manera que en el presente siglo el aumento de la temperatura en la tierra no sobrepase el umbral de 1,5 °C.
A pesar de la expectativa generada por la COP26 y los ambiciosos acuerdos planteados en los primeros borradores, el documento final de los acuerdos pactados resulta corto en temas estratégicos como la eliminación gradual del uso del carbón como fuente de energía. Aunque estos acuerdos no son legalmente vinculantes, lo cual es grave, se espera que establezcan una agenda global contra el cambio climático para la próxima década. Si bien el acuerdo insta a disminuir de manera gradual el uso de carbón como fuente de energía, a duplicar de parte de los países ricos los fondos destinados a la adaptación al cambio climático de países pobres y a actualizar sus metas de reducción de carbono a 2030 el próximo año, por poner algunos ejemplos, aún faltan compromisos más decididos de países que tienen gran impacto, como China y Estados Unidos.
En estas cumbres muchas veces se plantea la posibilidad de compensar económicamente los impactos ambientales. Sin embargo, esta concepción puede cuestionarse desde el punto de vista ético y se puede poner en duda si esta estrategia ha sido realmente efectiva, en tanto continúan latentes la amenaza del cambio climático y los riesgos que representa para la viabilidad misma de la vida en el planeta, asuntos que deben ser centrales y deben ir más allá de las simples compensaciones económicas de los países ricos, que resultan infructuosas.
Reconociendo la importancia de afrontar como sociedad esta coyuntura sin precedentes, la Universidad Pedagógica Nacional ha evidenciado su compromiso permanente para aportar desde la educación a comprender estos problemas desde diferentes contextos y apuestas. En el marco del Plan de Desarrollo Institucional (PDI) 2014-2019: Una Universidad comprometida con la formación de maestros para una Colombia en paz, en el eje Universidad y Sustentabilidad Ambiental se estructuraron acciones investigativas, de docencia y proyección social mediante las que se lograron instaurar en la agenda de discusión y formación, cuestiones relacionadas con el tema ambiental. Este trabajo dio paso a la concreción de la Cátedra Ambiental de la UPN, ofertada por primera vez en el segundo semestre de 2017 y que en la actualidad se encuentra en su novena versión.
Desde su inicio, la cátedra ha abordado diversas temáticas en torno a la sostentabilidad ambiental y ha convocado la participación de estudiantes, docentes, administrativos, egresados, comunidad del Sistema Universitario Distrital (SUE) capítulo Distrito Capital, colectivos, comunidades de los territorios y conferencistas de amplia trayectoria en el campo ambiental como Julio Carrizosa, Olga Bermúdez, Patricia Noguera y Gustavo Wilches Chaux. Este espacio de formación ha sido implementado con una perspectiva interdisciplinar y participativa, cuya finalidad ha estado asociada a comprender la crisis ambiental; a reconocer las experiencias significativas de actores sociales involucrados en el cuidado del territorio; y a incorporar la perspectiva artística como un elemento esencial para poder comprender y generar ciudadanías críticas, entre otros asuntos estratégicos y fundamentales para hacer frente a la crisis contemporánea. Este espacio de formación ha permitido también avanzar en la construcción colectiva de la Política Ambiental de la UPN, que fue aprobada por el Consejo Superior.
El actual PDI 2020-2024: Educadora de educadores para la excelencia, la paz y la sustentabilidad ambiental ha puesto énfasis en este asunto con el fortalecimiento del sistema de gestión ambiental, que, en articulación con la Política Ambiental, tiene dentro de su resorte desarrollar acciones dirigidas a organizar, documentar, implementar y dar cumplimiento a los requisitos legales en materia ambiental en la Universidad. Como parte de sus procesos, realiza jornadas de sensibilización y formación dirigidas a estudiantes, profesores y funcionarios, así como campañas comunicativas relacionadas, por ejemplo, con la identificación, caracterización, manejo adecuado y disposición final de residuos especiales y posconsumo. De igual modo, gestiona el manejo de residuos peligrosos, así como de materiales reciclables recuperados en las instalaciones de la Universidad. Para 2020 realizó la entrega de más de 882 kg de residuos peligrosos a Ecosoluciones.
No obstante, el avance más significativo enmarcado en el actual PDI es la formulación y adopción de la Política Ambiental de la UPN, la cual recoge la trayectoria y los esfuerzos institucionales en materia ambiental y plantea los principios rectores que guiarán a la Universidad para la toma de decisiones conforme a su misión centrada en la formación de maestros, con el fin de contribuir a la construcción de un futuro posible desde una concepción ecológica y sostenible con todas las especies que habitamos el planeta Tierra.
Desde esa perspectiva, la política plantea líneas de acción en los siguientes ámbitos: formativo; de articulaciones institucionales; procesos comunitarios y redes; y gestión ambiental. Dentro del ámbito formativo se contemplan la proyección y el fortalecimiento de la Cátedra Ambiental, el trabajo conjunto con otros espacios formativos de la Universidad, como la Cátedra Vida Universitaria, y con los desarrollos de la filosofía del buen vivir, entre otras apuestas allí consignadas. Dentro del ámbito de articulaciones institucionales, procesos comunitarios y redes, se establece la necesidad de fortalecer la articulación entre la gestión ambiental y los procesos formativos en esta materia, así como la articulación con procesos sociales y comunitarios interesados por el cuidado del ambiente y la educación ambiental.
Finalmente, dentro del ámbito de gestión ambiental, se contempla el uso eficiente y ahorro de los recursos y servicios públicos como energía y agua, así como el consumo y manejo adecuado de residuos.
* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.
