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2 Apr 2022 - 5:00 a. m.

No al fracking

Como se ha reportado recientemente en diversos medios de comunicación, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) otorgó licencia ambiental para realizar un proyecto piloto de fracking denominado KALE en Puerto Wilches, Santander, mediante la resolución 00684, decisión que se ha observado con gran preocupación desde las comunidades académicas y movimientos ambientalistas en todo el país por los riesgos que implican tales yacimientos para la vida y la salud tanto de los ecosistemas como de los seres humanos.

En el debate ambiental realizado el 23 de febrero por la Universidad Nacional de Colombia, y en el que participaron precandidatos y candidatos a la presidencia, se tocaron temas de política minero-energética y crisis ambiental; en este escenario, todos los participantes manifestaron su desacuerdo frente a la implementación de yacimientos no convencionales o fracking. En ese sentido, los actuales candidatos a la presidencia Gustavo Petro y Sergio Fajardo declararon públicamente dicha postura. Sin embargo, existe incertidumbre frente a las consideraciones y apuestas al respecto de otros candidatos, como Federico Gutiérrez. Este último, cuando era precandidato, manifestó en un debate desarrollado en el Congreso de la Asociación Colombiana de Gas Natural, Naturgas, estar de acuerdo con esta técnica, argumentando que favorecería el crecimiento económico del país.

Si bien la transición energética es un proceso que llevará tiempo, la implementación del fracturamiento hidráulico en nuestro territorio nos expone a serios riesgos. Según un análisis realizado por expertos de la Universidad Nacional de Colombia –quienes a su vez toman como referencia el Compendio de hallazgos científicos, médicos y de medios de comunicación que demuestran los riesgos y daños del fracking: Extracción de gas y petróleo no convencional realizado en Estados Unidos en 2018–, el 69 % de los estudios realizados sobre la relación fracking-calidad del agua muestran un riesgo potencial o evidencia real de contaminación del agua; el 87 % de aquellos dedicados a la calidad del aire encuentran emisiones contaminantes significativas; así como el 84 % sobre riesgos a la salud humana indican signos de daño o daño potencial.

Sobre la contaminación del aire, alertan sobre la alta presencia de compuestos orgánicos volátiles (COV) en distancias que superan el aislamiento legal entre estas y las zonas residenciales, especialmente benceno y formaldehído, sustancias cancerígenas comprobadas. En suma, las emisiones provenientes de los quemadores de gas en los campos de explotación contribuyen con el 2 % del etano global que impacta directamente la calidad del aire en Estados Unidos.

Mencionan además que en Estados Unidos existe evidencia sustancial sobre la afectación de fuentes de agua potable como consecuencia del fracking, además de problemáticas por la disposición de sus aguas de desecho; también se ha constatado la contaminación de aguas subterráneas por esta actividad. Por ejemplo, solo en Pensilvania se han registrado más de 300 pozos privados de agua potable contaminados en un periodo de ocho años.

Los riesgos que esto supone vienen de las características mismas de este tipo de aguas que –por lo general– son salobres, están a altas temperaturas y pueden contener metales pesados, gases disueltos y elementos radioactivos. Una parte importante de esta mezcla de fluido de fracking con compuestos orgánicos volátiles retorna a la superficie en el proceso de recuperación del gas natural y del crudo. Muchos pozos de gas y crudo presentan filtraciones, lo que permite la migración de sustancias tóxicas en las aguas y la atmósfera.

En suma, indican que en las regiones donde se practica el fracking intensivo se registran riesgos reproductivos, como bajo peso de neonatos y nacimientos prematuros. De igual modo, la expansión de dicha actividad en Pensilvania aumentó la perturbación del sueño en la población expuesta, además de una mayor ocurrencia de migrañas, irritación de garganta, estrés/ansiedad, tos, falta de aliento, sinusitis, fatiga, náuseas y asma.

El conocimiento y la documentación de los peligros del fracking ha llevado a su prohibición en varios países y regiones como: Francia (2011), Bulgaria (2012), Victoria (Australia, 2016), Entre Ríos (Argentina) y 50 municipios más en el área de influencia del acuífero, región guaraní (Paraguay, 2017), Irlanda (2017) y la Isla Príncipe Edward (Canadá, 2017), además de distintos puntos de EE. UU. como Vermont (2012), Portland (Oregon, 2016) y Maryland (2016).

Así mismo, se ha declarado la moratoria a esta actividad en regiones estadounidenses como la cuenca del río Delaware (2010), Nueva York (2014), los condados de Santa Cruz, San Benito, Mendocino, Butte, Alameda y Monterey (California, 2014-2016); también en Escocia (2015), Gales (2015), New Brunswick (Canadá, 2015), Holanda (2015), Irlanda del Norte (2015), Castilla La Mancha (España, 2015), Alemania (2016).

Las afectaciones señaladas por los estudios se dan para un país – EE. UU. – ubicado en una zona templada, muy distante de condiciones tropicales de Colombia. A la condición de nación megabiodiversa y de ecosistemas frágiles de nuestro país, se le puede añadir la complejidad de su territorio en términos geológicos, geomorfológicos y edáficos, su diversidad cultural y su historia de ocupación de territorios, que lo vuelve todavía más sensible a este tipo de procesos. En esa medida, el desafío que asume el gobierno entrante de frenar ese tipo de exploraciones constituye una apuesta esencial, pues el crecimiento económico que, en teoría, podría traer, es insuficiente comparado con el riesgo que constituye para la salud y la vida de los seres humanos y no humanos que habitamos este territorio. Así las cosas, los ciudadanos comprometidos con la defensa de la vida y el planeta debemos analizar cuidadosamente estas iniciativas, más aún en el marco de las actuales elecciones presidenciales, tomando decisiones serías y responsables que no coloquen en peligro nuestra biodiversidad y existencia digna.

Rector, Universidad Pedagógica Nacional

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