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El final de la destrucción

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Leopoldo Villar Borda
27 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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Hay seres humanos que nacen para construir y otros que nacen para destruir. Se puede mencionar a muchos que construyeron grandes cosas, como Robert Schuman y Jean Monnet, creadores de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, precursora de la Unión Europea. Los destructores aparecen con más frecuencia y causan mucho daño. Basta con mencionar a Hitler.

Hoy estamos presenciando a una horda de destructores en plena acción, haciendo de las suyas bajo la dirección de Donald Trump.

En menos de un año desmantelaron el sistema de derechos consagrados en Estados Unidos tras luchas centenarias y torpedearon la acción del sistema internacional encargado de proteger a la humanidad y a la naturaleza de los peligros y amenazas que los acechan, construido a lo largo de la historia.

Su consigna es: “¡Sálvese quien pueda!”. No admiten que se proteja a los pobres y desamparados. No quieren que se ponga freno a los abusos de los poderosos. Algunos ni siquiera saben por qué se oponen a los derechos consagrados en la legislación de casi todos los países para proteger la vida y garantizar una existencia digna a las personas. Otros ni siquiera han oído hablar del laissez faire, laissez passer que enarbolaron otros defensores de esa postura, pero la representan cabalmente.

Podríamos pensar que se trata de un momento de demencia colectiva como la que afectó a los alemanes cuando apareció el nazismo o a los estadounidenses cuando se sintieron amenazados por el comunismo. Los fenómenos sociales muchas veces resultan incomprensibles. Lo cierto es que más de la mitad de la población de la superpotencia está poseída hoy por el demonio del miedo a un enemigo desconocido que identifica cada día con una amenaza diferente. Ni la naturaleza está exenta de ese temor que nadie ha podido identificar plenamente hasta ahora.

Cuando los alemanes miran hacia atrás comprenden que su país fue presa de algo semejante en los años 30 del siglo pasado y buscan, hasta ahora inútilmente, una explicación plausible de las causas que provocaron esa etapa oscura de su historia. Intelectuales, artistas y científicos buscan las razones que desquiciaron a una nación civilizada hasta convertirla en una horda de bárbaros. No hay respuesta, como no la habrá para la condición que está afectando ahora al país más poderoso del mundo y convirtiéndolo en una amenaza para el resto del planeta.

Tal vez los propios estadounidenses no son conscientes de lo que le está ocurriendo a la psique nacional. Y tal vez tengamos que aceptar que la humanidad está condenada a soportar cada cierto tiempo el malestar que estuvo a punto de acabar con el planeta el siglo pasado y que hoy vuelve a aparecer como una gigantesca nube negra en el horizonte atormentado del mundo.

Ya estamos llegando al número fatídico de habitantes del planeta que, según los expertos, agotará los recursos para la supervivencia de la especie. No se necesitará una guerra nuclear para que la vida humana llegue al límite tras el cual no será posible la supervivencia. Ya estamos al borde del final de la obra destructora realizada, como en Fuenteovejuna, por todos a una. Esta vez, sin embargo, no habrá quien pueda dar testimonio de la catástrofe.

Leopoldo Villar Borda

Por Leopoldo Villar Borda

Periodista y corresponsal en Europa
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William Alvarez(41808)28 de febrero de 2026 - 01:14 a. m.
Mientras crecemos en todo sentido, los demás seres vivos no. La Tierra atraviesa una 6°extinción masiva con una pérdida de biodiversidad 1000 veces más rápida que el ritmo natural. A diferencia de las anteriores, es impulsada por la deforestación, sobreexplotación, contaminación y cambio climático. La "trampa neo-malthusiana" (centrada en nichos ecológicos y recursos ambientales, no en producción alimenticia ni en explosión demográfica) es evidente, solo que sobreviviremos, pero por canibalismo.
Helga66(40077)27 de febrero de 2026 - 09:09 p. m.
De dónde saca que estamos llegando al límite fatídico de habitantes en la tierra? Apreciación insensato, sin soporte científico y ridícula. Crítica la siquiera colectiva y el miedo de una sociedad pero con si escrito contribuye a esta enfermedad. Se convierte en lo quw critica
Luis eduardo ospina velez(07417)27 de febrero de 2026 - 08:42 p. m.
Constanza Jaramillo: piense antes de escribir. Malthus no es del siglo xx, despierta gente dormida. La solucion no llega con palomas halcones ni con tigres desdibujados y demandados por estafa y abuso de confianza
Mario OROZCO G.(16018)27 de febrero de 2026 - 06:18 p. m.
"El final de la destrucción" titular que creí que el viejito este se refería al destructor Petro, pues viendo el gran daño en los sistemas de Salud, educación, Seguridad, Energías, infraestructura y sigue, pues ahora anuncia otro esperpento en el aeropuerto El Dorado, etcétera.
Bueno Bueno(20426)27 de febrero de 2026 - 06:07 p. m.
Tiene razón el columnista en decir que tipos como Hitler o Trump son destructivos, se parecen en que creen más en la fuerza que en la razón, por ejemplo Trump tiene en la mente a EU como un imperio y las demás naciones como sus vasallos, es racista como Hitler, y se basa en la fuerza.
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