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20 Nov 2021 - 2:29 a. m.

Paradoja venezolana

Leopoldo Villar Borda

Leopoldo Villar Borda

Historia, relaciones internacionales

Venezuela ha sido noticia mundial desde hace treinta años, cuando Hugo Chávez irrumpió en el escenario con su intento de golpe de Estado y empezó una carrera que trascendió las fronteras de su país. Durante ese lapso no han dejado de ocurrir hechos sorprendentes en el país vecino. Pero pocos tan llamativos como los acontecidos recientemente y los que tendrán lugar en los próximos días.

Mientras la Corte Penal Internacional lleva al régimen chavista el banquillo de los acusados, éste se ufana, con razón, de que el 21 de noviembre se realizarán en el país las primeras elecciones en varios años legitimadas por la participación de la oposición y la presencia de observadores de las Naciones Unidas, la Unión Europea y el Centro Carter.

La situación venezolana cambió sorpresivamente el 13 de agosto pasado cuando la oposición acordó iniciar el diálogo en México con el gobierno de Nicolás Maduro. La consecuencia inmediata del diálogo fue la decisión opositora de poner fin a tres años de boicot electoral y participaren los comicios regionales y municipales de este fin de semana. El canal de comunicación entre los opositores venezolanos y el gobierno de Colombia debe haber fallado, pues en nuestra cancillería no parecen estar enterados del viraje de los adversarios del chavismo.

La cita del 21 de noviembre en Venezuela es difícil de ignorar. Los 21 millones de votantes habilitados escogerán 3.082 funcionarios de elección popular entre un universo de más de 70.000 candidatos postulados por 72 partidos y movimientos. Los venezolanos votarán utilizando un sistema automatizado verificado por los observadores internacionales.

De un lado estará el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, la coalición oficialista, que agrupa al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y otros siete partidos y movimientos. Del otro, un conglomerado de partidos de oposición que buscarán medir fuerzas con el chavismo.

Los partidos opositores conforman dos coaliciones: la Plataforma Unitaria en la que participan Voluntad Popular, Primero Justicia, Acción Democrática, Copei y otras seis agrupaciones, y la Alianza Democrática que reúne a cinco partidos. Además, hay una coalición de extrema izquierda, la Alianza Popular Revolucionaria, que incluye a cinco partidos encabezados por el Partido Comunista de Venezuela.

La realización de las elecciones en condiciones normales contrastará con la difícil coyuntura que significa para el chavismo la investigación de la CPI. Pero mientras esta no se pronuncie, hay que saludar la tregua de la oposición con el gobierno. Es ilógica la obstinación del gobierno colombiano por cerrar los ojos a la realidad y torpedear todo intento de normalizar las relaciones bilaterales. ¿Será que en la Casa de Nariño saben algo que ignoran la oposición venezolana, la ONU, la Unión Europea y el Centro Carter?

El gobierno colombiano sufre algo parecido a lo que confiesa Shakira en la canción en que se declara “bruta, ciega, sordomuda, torpe, traste y testaruda”. A nuestro presidente no se le puede atribuir la totalidad de estos calificativos, pero sí algunos de ellos. Así lo prueba su respuesta a la iniciativa venezolana de reabrir la frontera. Lo que es evidente para los pobladores de la región fronteriza, que anhelan la reapertura, no es percibido por el ocupante de la Casa de Nariño. Y así como no tiene ojos para ver, tampoco tiene oídos para escuchar las voces de los habitantes fronterizos que reclaman un retorno a la situación en que vivieron por generaciones.

Aquí tampoco se ha comprendido, como lo hizo la oposición venezolana, que para superar la crisis es mejor dialogar que empeñarse en una salida de fuerza. Ya es tiempo de que nuestro gobierno deje de ser más papista que el papa.

Leopoldo Villar Borda

Por Leopoldo Villar Borda

Periodista y corresponsal en Europa
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