El matón de barrio, el estafador contumaz, el violador sexual, el depredador ambiental, el político corrupto encuentra, tarde o temprano, su tatequieto. Donald Trump lo encontrará el 3 de noviembre, cuando los estadounidenses irán de nuevo a las urnas para renovar la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Las elecciones de mitaca en Estados Unidos casi siempre sirven al partido perdedor en la elección presidencial anterior, ocurrida dos años exactos antes, para recuperarse de las pérdidas que sufre en las elecciones a las dos cámaras cuando son simultáneas con la elección presidencial anterior; las únicas excepciones en los últimos cien años en que el partido del presidente ha ganado sillas en ambas cámaras han sido las 1936 y 2002. Las que se realizarán el 3 de noviembre, según todas las encuestas, seguirán la tendencia y devolverán la mayoría de legisladores de la oposición. Permitirán al Partido Demócrata recuperarse de las pérdidas que tuvo en las realizadas en los últimos dos ciclos electorales hace dos y cuatro años, respectivamente.
En la legislatura electa conjuntamente con la elección presidencial de 2020, los demócratas tenían la mitad del senado que, con el voto de la vicepresidenta de Biden para desempatar votaciones los ponían en mayoría. Por otro lado, en la Cámara de Representantes tenían una mayoría de 222 escaños contra 213 para la oposición republicana. En las elecciones de mitaca de Biden, los republicanos recuperaron la mayoría en la Cámara, logrando voltear el resultado y obtener 222 sillas contra 213 para los demócratas. En el Senado, los resultados siguen un patrón más variable debido a que solamente la tercera parte de este se renueva en cada elección, de tal manera que en el 2022 los demócratas, con un mapa electoral favorable, lograron una mayoría de 51 a 49 escaños. En las últimas elecciones, con la elección de Trump, los republicanos lograron una mayoría en el Senado, pues tenían un mapa electoral favorable, de 53 a 47. En la Cámara de Representantes, reflejando un país muy polarizado, mantuvieron su mayoría, pero con una margen menor de 220 contra 215 escaños demócratas. Pero como suele ocurrir en las elecciones de mitaca en Estados Unidos, lo más probable es que este año los demócratas se repongan de esas pérdidas. El motivo es la pérdida de popularidad de Trump, que afecta a los congresistas que le son afectos y beneficia a sus rivales demócratas.
Las salidas en falso de Trump, como la que tuvo hace poco al anunciar el cese al fuego entre Rusia y Ucrania, han resultado muy costosas para su popularidad, que ha descendido en los últimos meses y afectará las elecciones legislativas de mitaca. Estas salidas en falso ocurren en un contexto doméstico inflacionario ocasionado por acciones de Trump como la guerra comercial con aliados, la guerra contra Irán que ha disparado el precio del petróleo y el déficit fiscal del gobierno que está generando un aumento general de tasas de interés, a tal punto que las hipotecas en Estados Unidos están a niveles no vistos en más de dos décadas. El segundo mandato de Trump pasará a la historia como un accidente sin mayores consecuencias, pues casi seguramente el demócrata que lo reemplace cancelará sus erráticas iniciativas.
Todavía es temprano para vislumbrar quien podrá ser el sucesor demócrata de Trump, pero ya se han insinuado varios nombres entre las figuras más destacadas del Partido Demócrata. Una de ellas es la del gobernador de California, Gavin Newsom, un popular político liberal que ha gobernado a su estado por casi ocho años.
Para los demócratas del mundo entero es una buena noticia la de que el segundo mandato de Trump concluya con una derrota. El segundo mandato de Trump sólo ha sido un dolor de cabeza para su país y el mundo. Pero, por fortuna, un mal que ya no durará mucho tiempo más.