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Lo divino y lo humano

Calladito Petro

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Lisandro Duque Naranjo
29 de junio de 2026 - 05:58 a. m.


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Debieron haberlo hecho bien María Fernanda Carrascal y María José Pizarro en sus tareas como jefas de campaña de Iván Cepeda, desde que el resultado final en votos del Pacto Histórico batió el récord de las cifras anteriores del progresismo en elecciones presidenciales a lo largo de finales del siglo XX y el primer cuarto del siglo XXI. Ahí hay un capital humano decisivo para próximas confrontaciones regionales, e incluso para las presidenciales del 2030, sin el estorbo de los dos bacalaos que tuvo que cargar Iván Cepeda durante el 80 % del tiempo de la campaña que acaba de perder: la Paz total y la famosa nueva constituyente. La primera, suya, y la segunda del presidente Petro. Y eso que la famosa y desastrosa grabación del encuentro que tuvo Danilo Rueda con el Clan del Golfo les salió tarde a los de Caracol, después de la aceptación de la derrota por parte de Cepeda, por la sencilla razón de que no la tenían lista. Si la hubieran publicado una semana antes de las elecciones, De la Espriella hubiera pasado de largo del 50 % y Cepeda habría bajado al 47 %. La idea de la Paz total cojeaba desde el comienzo, y esta columna lo dijo, sobre todo cuando pusieron al frente a Danilo Rueda, un místico creyente en prodigios. Que el lumpen es cosa brava es un principio que nunca aprendió, pues debía estar muy atareado con la Biblia. Yo conozco a Danilo desde hace años.

En cuanto a la tal constituyente, Petro nunca la sustentó en sus propuestas, de modo que con esa omisión parecía trabajar para el enemigo. Y no solo eso, parecía ir adelante enlodándole el camino a Cepeda, buscándole la cuadratura al círculo cuántico. Diletando en público —hasta con los futbolistas lo hizo— con sus vaguedades y sus trajes blancos como si se hubiera convertido en un santo Yoruba, de la secta de Yemayá. Yo diría que alguna señora le leyó la suerte arrojándole sus cáscaras de coco o caracoles. Los del M-19 siempre han sido mágicos.

Estoy de acuerdo con Cepeda en que la campaña del Pacto no debía farandulizarse ni ponerle máquinas de luces, ni himnos como el que De la Espriella le compró a Milei y que lo usaron hasta en Blu Radio para anunciar los locutores del Mundial. Pero lo digital no es eso apenas. E hizo falta desde la primera vuelta.

Caracas. Los venezolanos son de los inmigrantes más notables entre todas las minorías. Es paradójico que ellos, tan aferrados a su país, hubieran llenado el mundo con su presencia, con lo apegados que son a su tierra. Hasta el punto de que antes de Chávez no se conseguía un venezolano fuera de su país ni para remedio. Pero llenaron el planeta y son una de las comunidades con más presencia y personalidad frente al resto. Protagónicas y amables. Aquí les dicen “extranjeros”, es preferible, pues no se parecen en nada a nosotros. Ni a los peruanos, ni a los uruguayos, ni a los de ningún otro país. Nosotros somos muy callados por fuera. Ellos, en cambio, se hacen sentir. Sobre todo ahora cuando están resolviendo su tragedia por su cuenta, pues ni este gobierno, ni el de Trump, ni el de Maduro, compraron una pala durante 25 años.

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