Publicidad

Lo divino y lo humano

El “boom” de la queratina

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Lisandro Duque Naranjo
24 de enero de 2022 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La llamada “Gran Prensa”, en tiempos en que acaparaba la hegemonía de la información —en TV, radio y medios escritos—, imponía su visión del mundo, sus prioridades temáticas, lo políticamente conveniente... sin obstáculos, pues las causas opuestas —lo disidente, lo antiestablecimiento, lo transgresor y demás— debían resignarse a lo marginal y, en el mejor de los casos, a lo alternativo. En la actual era tecnológica, sin embargo, la subordinación persevera, porque a través de las redes sociales —en las que cualquiera, supuestamente, tiene su propio canal de TV, o el potencial de comunicarse visualmente o por escrito, rompiendo la homogeneidad de lo oficial— de todas maneras el nuevo individuo digital también es gregario y reproduce en alto grado las representaciones culturales de las clases altas. Y algunos, con un léxico de patio de cárcel que se pretende “popular”. Hay una cantante de despecho, versión rústica de una señora de Buga, que es campeona en exabruptos y ha encontrado un nicho en el que le celebran sus dislates de albañal. No es la única: se cuentan por montones los que con sus supercherías y odios les echan travesía por los celulares a unos usuarios insaciables buscando desesperadamente likes. Y los obtienen. Qué bueno que también hay usos libertarios y muy notables.

Los chats que le llegaron a Semana con motivo de la audiencia y condena de Jhonier Leal íntegros en su totalidad pedían la pena de muerte o la cadena perpetua. Para resultado tan nimio no hubiera hecho falta comunicación satelital. De una deliberación represada durante siglos no podía esperarse, pues, propiamente ecuanimidad. Ni el placer de ser anónimo, que la gente no soporta. Cuando pasan 15 días sin que un youtuber (algunos son ocasionales) comparezca ante el ciberespacio, algo debe hacer para no ser ignorado: pega una bailadita —en estos días vi una muy voluptuosa, casi ahorcando a un gato para forzarlo a ser su pareja—. La prueba de que el salto tecnológico dejó ilesa la ideología premoderna —no veo por qué no hubiera sido así, disculpen la perogrullada— es que el insulto, la violencia y el bullying se enseñorean de las redes. El candidato Rodolfo Hernández, verbigracia, ya se dio cuenta de los votos que le ganan sus puñetazos “anticorrupción” en las encuestas, razón por la que Petro no debiera preocuparse, para enfrentarlo, por modificar su estrategia comunicativa. Al bumangués hay que dejarlo solo con sus gazaperas y madrazos. Y al de El Ubérrimo. La gente sabe distinguir.

Para que no sea inútil tanto progreso, bastaría con relajarse y esperar a que quienes lo utilizan con bajezas de viejas edades sobresaturen el espectro y vayan desapareciendo del interés de los consumidores virtuales. Creo que el Centro Democrático ya está mostrando fatiga de metal. Si hasta en los medios tradicionales se libran contiendas despiadadas por el poder de las audiencias: a Néstor, por ejemplo, que madruga tanto, lo están arrasando las mujeres comandadas por Camila Zuluaga desde las 10:30 a.m., aunque a Valeria Santos se le hubiera ido la luz en estos días con ese cuento de que Petro viajó a España a cuadrar lo del fraude electoral con el software de Podemos. ¿Qué le pasó, joven? Usted es mejor que eso.

Aun así, todavía aguantamos que, después del boom de la quina, el caucho, el café y la coca, tengamos que sobrellevar los de la queratina y la peluquería.

Conoce más

 

Lorenzo(2045)25 de enero de 2022 - 05:00 a. m.
El concepto "fake news" es de cuño mediático, claro, pero sus arquitectos solapados se agazapan en las penumbras del periodismo cooptado por la oligarquía universal. Es "transversal" como la hybris (la 'desmesura' que tan bien fue descrita por la Antigüedad clásica): la trampa boba de sus máximos explotadores son los jefes de los guionistas de los "medios tradicionales". La TV regional es coto...
  • Lorenzo(2045)25 de enero de 2022 - 05:10 a. m.
    ...caza de alcaldes y gobernadores. La yunta Tele-Antioquia/Medellín (como Telepacífico) o el canal El Tiempo son lavaderos de imagen politica: hoy que Hidroituango hace metástasis o se agita la impúdica revocatoria de Pinturita, Teleantioquia no se cansa de "descontaminar" los rastros tóxicos -por ejemplo- del gobernador Gaviria, miembro de una saga asociada al despojo de tierras y el Acuerdo 300
Lorenzo(2045)25 de enero de 2022 - 04:31 a. m.
Es un axioma que proviene de un campo experimental y teórico, exento de contaminación ideológica -la ingeniería'-: la curva de aprendizaje. La innovación tecnológica debe experimentar y decantar un periodo de "consumo" masivo (aprendizaje y decantación de lo realmente útil de cada invento). "No se ha inventado nada mejor que reemplace a la cuchara (o a la rueda)", recordaba Umberto Eco. La in-
  • Lorenzo(2045)25 de enero de 2022 - 05:20 a. m.
    -ternet es novedad tecnológica que aún no alcanza -como los neonatos- la etapa de la conquista de la VERTICAL (a los 6 meses un bebé se sienta por sí solo): sufridos por el indio: el espejito del Conquistador, y también la espada y las cadenas (la metalurgia inventada en el Viejo Mundo): sus efectos ya no descrestan, y la masa tanto como el Patrón, aprendió a neutralizar, dosificar y asimilar.
julio(d243q)25 de enero de 2022 - 01:45 a. m.
En el medioevo con internet...dedicándole el gol a un satélite chino
Alberto(3788)24 de enero de 2022 - 11:27 p. m.
Excelente análisis. "Cantante de despecho, versión rústica de una señora de Buga": Magistral.
  • Hugo(4l737)25 de enero de 2022 - 06:00 p. m.
    Análisis bueno, aunque con mucho requiebro. Pero exijo respeto con las señoras de Buga. Hay que tener cuidado con las comparaciones. Todos los seres humanos merecemos consideración, así no compartamos sus ideas. Hay que debatirlas con altura. A las damas ni con pétalo de una flor.
german(33639)24 de enero de 2022 - 10:54 p. m.
la banalidad, sustrato de la mediocridad que ha venido reinando en la política, hará de esta época y de la campaña en ciernes una de las más anodinas de la historia; no hace mucho un coscorrón anuló a un presidenciable, ahora un señor que da manotones e insultos podría ser encumbrado; y no hay planes, programas, proyectos, propuestas, tesis; nadie comunica, todo es sinuoso, es mecánica, impacto...
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.