Del holocausto del Palacio de Justicia (6 y 7 de noviembre de 1985) quedaron, si acaso, para la memoria colectiva, las fotos de quienes constituían la plana mayor de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de Estado inmolados en ese acontecimiento demencial. También, la grabación sonora y desesperada del magistrado Alfonso Reyes Echandía pidiéndole en vano al presidente Betancur ordenar el cese al fuego. En las placas conmemorativas del suceso erigidas en 2015, atendiendo la sentencia condenatoria de la CIDH, no fueron esculpidos los nombres de los magistrados auxiliares inmolados y mucho menos los de unas 55...
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