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¡Qué adrenalina!

Lisandro Duque Naranjo

27 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

Fueron demasiado impactantes estos primeros siete meses del año, y no sé si siempre han sido así o simplemente se ofrecen tan intensos a causa de tantos amplificadores noticiosos que prodiga la tecnología contemporánea.

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El hecho es que los naufragios, erupciones volcánicas y estrelladas de aviones –que nada de esto ocurrió– ya parecen simples tragedias endémicas para de vez en cuando. Lo que perturba el ánimo es la simultaneidad de los hechos, y otra sería la dosis de la adrenalina si estos tuvieran la prudencia de ocurrir por turnos, tomándose su tiempo adecuado entre uno y otro para no hacer simultáneas las neurosis. Verbigracia: las elecciones presidenciales en Colombia no debieran pisarse sus calendarios con el campeonato mundial de fútbol, y las primarias y segunda vuelta debieran ocurrir dos meses antes de las eliminatorias. El problema es que la FIFA pretende que el próximo mundial tenga 58 equipos, lo que querrá decir que aquí nos tocaría incluir los candidatos a corporaciones en el álbum Panini. Y se haría inevitable reducir a tres años y medio el período presidencial, o si convocamos las elecciones para después del campeonato, de una vez vamos a tener que ampliar el período presidencial a un quinquenio. Para no decir que ya en este campeonato hubo equipos que para el próximo partido tuvieron que volar cinco horas, y para el siguiente seis y, si lo ganaban, tenían que devolverse. El único equipo que no tuvo jet lag fue México, y quizás por eso acomodó sus victorias y derrotas a los itinerarios aéreos. Debió haber ganado.

En cuanto al terremoto en Caracas, ocurrió en pleno campeonato mundial y las elecciones presidenciales en Colombia, y espero que la UNGRD, en medio de tantas peleas y robos internos, haya alcanzado a hacerse presente con sus ayudas a las víctimas del hermano país. Acomodar una fecha a ese evento sísmico es imposible, pues los movimientos tectónicos son sordos a los ruegos humanos. Y si son insensibles a pedidos de fechas oportunas, también parecen serlo a solicitudes de lugares con poca o ninguna población. Los terremotos se ceban donde hay grandes concentraciones urbanas, sobre todo en aquellas carentes de unidades antisísmicas. La tierra era blanda en La Guaira cuando el último deslave en 1999, y no obstante esa tierra ser deleznable –en el año 1951 también había ocurrido otro derrumbe monumental y en el año 49 del siglo XIX, uno más trágico–, el señor Chávez construyó, recién iniciado el tercer milenio, centenares de viviendas que colapsaron con sus beneficiarios adentro, pues eran edificios “hechos con cartón”. Pura arquitectura efímera del socialismo del siglo XXI.

El Tour de France se clandestinizó y a los aficionados nos quedó apenas el cuncho de las últimas etapas. Y apostamos a que Messi ganaría el circuito final por los Campos Elíseos. El 14 de julio fue asesinado a sangre fría de tres balazos el colombiano de 26 años Johan Sebastián Durán Guerrero, por agentes del ICE en el estado de Maine. La víctima iba en su carro con su hija de tres años. A los policías les cayó gordo el joven de Bucaramanga. Nada distinto motivó el hecho.

Simultáneamente se encontraban de visita en Estados Unidos el vicepresidente electo de Colombia José Manuel Restrepo y una comitiva del próximo gobierno, quienes no se dieron por aludidos.

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