Todas las ciudades tienen un segundo nombre o más que les acomoda la tradición. Pereira es de las que ofrecen más títulos. A mediados del siglo XX se la reconocía como la Perla del Otún y también se le decía “la ciudad de las 100.000 sonrisas”. Cuando pasó de largo por ese número de habitantes, esa frase murió y cambió por la Ciudad sin Puertas, para competir con Manizales que siempre fue la Ciudad de las Puertas Abiertas. Tuvo un tiempo en el que se le llamó la Ciudad Querendona, Trasnochadora y Morena, y algún obsceno prefirió bautizarla como “la ciudad del río Consota, donde las mujeres se bañan en pelota”. No sé si esas frases...
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