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¿Y Pastrana?

Lisandro Duque Naranjo

23 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.

Andrés Pastrana le debe a los colombianos, hasta el momento, dos o tres, o quizás cuatro, explicaciones. Por una de ellas, debe responder ante instancias de control por haberse aprovechado de su autoridad como presidente para permitir a Ghislaine Maxwell el uso de un uniforme de la FAC y de un helicóptero Black Hawk, para que disparara a “terroristas”. Supongo que, para facilitar su acceso a esa experiencia extrema, además de la influencia presidencial, la mujer hizo valer su condición, y la de su papá y su marido, de miembros del Mossad. Según los archivos de Epstein, la mujer contaba eso a sus amigotes en fiestas como si fuera una aventura salvaje. La verdad es que, si acaso dio de baja a algún “terrorista”, no le importó mucho, pues, trajeada de civil, eso era lo suyo: cazar adolescentes en la jungla urbana para el disfrute de los depredadores ricos en la mansión neoyorquina de Epstein, o en su isla de la fantasía. La diferencia es de indumentaria.

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Las otras explicaciones que le debe Pastrana a la opinión son: ¿a qué invitó a Cartagena a la Maxwell?, supongo que a la Casa de Huéspedes, o a donde quiera que se haya alojado. Y bueno, esto no amerita declararlo ante un fiscal: ¿cómo es el asunto de haberle gorreado a Ghislaine alojamiento en Nueva York?

Pero hay más: lo de su viaje a Cuba, de lo que ha dado versiones disímiles. Primero dijo que Epstein le había dado un aventón en su Lolita Express hasta Bahamas, porque tenía una cita con Fidel Castro. Ahora está diciendo que le gestionó la cita a Epstein con Fidel, y de eso hay evidencias fotográficas. También se ha sabido que Epstein quería comprar una propiedad en La Habana para montar una taberna VIP. Me imagino el negocio.

Creo que Pastrana se arriesgaba dejándose ver con ese parche de depravados, no por pertenecer al negocio de trata de mujeres y niños, sino que medraba por un interés libidinoso en “las nalgadas” de Ghislaine, una mujer guapa antes de saberse que era una delincuente monstruosa. Supongo que confesar esa atracción le causará otro tipo de problemas. Y que el solo saber de sus malas compañías le significará un estigma social en todo el mundo, incluida Colombia.

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Ya el expríncipe Andrés de Inglaterra fue detenido. Y Bill Gates ha sufrido su bochorno venéreo en la comunidad global, además de su divorcio multibillonario. Una gonorrea costosa, aunque es insuficiente castigo. Curiosamente –y siempre y cuando no se los incluya en abuso de menores ni en rituales antropofágicos y necrofílicos con niños– ha habido por parte de la opinión cierto grado de indulgencia con respecto a los artistas (Mick Jagger, Woody Allen). Esto último, lo de la antropofagia con niños, espero que forme parte de las fake news del internet oscuro, y la prueba es que, en los archivos Epstein, de tres millones de datos, solo se reporta un caso de esta aberración horrorosa. Debió ser un hacker esotérico que leyó sobre un Saturno mal aspectado devorándose a sus hijos.

Trump sigue invicto, y entre más aparece en los archivos, más errático es en la política. Se le confunden los países que quisiera borrar con las fotos que no alcanzó a desaparecer, en las que se ve tocando a niñas púberes. Ahora quiere extender MAGA a todo el occidente planetario. Cuando se le caiga una ficha, se le vendrá abajo todo el entable.

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