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Alternativas de guerra


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Lorenzo Madrigal
22 de julio de 2024 - 05:06 a. m.
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No aludo a Colombia. Me refiero, por ahora, a Venezuela, la querida hermana en problemas. Aunque aquí no estemos lejos de esta horrible posibilidad, con la provocación diaria de un presidente agitador de masas; o si no, qué es lo que hemos visto en la plaza de Bolívar. No al que firma, cual sanción legal, una ley común de pensiones, que les quita a muchos lo ahorrado y se los reparte en módicas cuotas mensuales. Hablaba el abanderado de la revuelta, el curioso enemigo del gobierno que él mismo preside.

De estos equívocos pasemos al cierto e inequívoco trance que amenaza a Venezuela en la hora de ahora, ya a pocos días de la elección presidencial. Ha dicho don Nicolás Maduro, un dictador de buen porte y buena voz, lo hemos oído todos, que de perder esta otra reelección presidencial, habrá guerra y sangre a rodos. No aquella aguerrida y noble proclama de Winston Churchill de “sangre, sudor y lágrimas”, frente a la alternativa de entregarle Europa a Hitler, sino que en el hermano país ese Hitler ya está instalado haciendo de las suyas y de su poder absoluto.

Alternativas de guerra

Foto: Lorenzo Madrigal

El constreñimiento a María Corina Machado, valiente mujer que si sobrevive regirá a Venezuela, tarde o temprano, o a sus otros yo, terminando en don Edmundo González, de una cierta edad bideniana y, como este, un demócrata, que aún se tienta y se halla, es un claro escándalo para los países libres del mundo. Por supuesto que la Unión Europea, y no se diga los Estados Unidos, están expresamente excluidos como observadores y garantes de tan escabrosa elección presidencial, que ambiciona sustituir a Nicolás Maduro. Téngase en cuenta que pronósticos muy serios le dan al que de hecho es el binomio González-Corina enorme ventaja, que aseguraría la virtual defenestración del dictador. Pero ¿es ello posible?, ¿Colombia, la socialista en ciernes, irá?, ¿es una elección libre en la que el gobernante-candidato amenaza con prisión y sangre al opositor? Las urnas no son instrumento para desalojar del poder a un tirano, el tiranicidio tampoco, como ocurría en otras eras, medios civilizados deben haberlos o han de buscarse. Hay quienes, como el hermanito de Mafalda, disfrazado de guerra, portando de cimera el inframueble de casa, solo aportan el entusiasmo, sin conocer las consecuencias de la guerra. Pero, como las brujas, que las hay las hay y las puede haber.

Entre nosotros, este escrito verá luces cuando ya estén conformadas las mesas directivas de las corporaciones y se sabrá cuánto apoyo o resistencia va a tener el ejecutivo entre los legisladores, no comprando con mermelada de carrotanques el apoyo a sus iniciativas. El que no se pone de pie para corresponder al saludo militar de sus leales debió asistir de mala gana a la instalación de las cámaras. ¿O, acaso, no son esas sus fuerzas ni este su país que bien que mal gobierna?

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