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El nombre de Dios campeaba en la Constitución Política desde su artículo primero, iluminando la república. El país no solo era constituido como república unitaria sino también como unitario en la fe, igual a tantas otras repúblicas de Occidente. Esto en Colombia se lo tomaba con rigor, el presidente y el alto gobierno asistían a procesiones con traje ceremonial; el pueblo, los colegios, desfilábamos con carbones encendidos (velas, que enceraban nuestros vestidos de paño). Me veo en la fría noche de Bogotá, un 15 de agosto de 1950, cuando se proclamó el dogma de la Asunción de María; ayunábamos, la abstinencia de carnes —vigilia,...

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