Y una procesión. Hay que haber visto el proceso y la procesión que motivó en días pasados la radicación de la reforma laboral. Luces multicolores sobre la columnata de la Casa de Nariño, guardia presidencial en vestuario patriota, cámaras, silletas Rimax, la ministra Ramírez siempre risueña, un tanto azorada, y el presidente Petro, como acostumbra, ausente o llegando tarde al ceremonial, de regreso de Medellín, donde andaba en jolgorios de gobierno con el alcalde Quintero.
Buena esa. Discursos, no muy bien leídos por la sonreída ministra (ella no tiene perfil para comunista), y un mamotreto, que no podía faltar, como simulacro de...
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