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Hijos del poder

Lorenzo Madrigal

30 de noviembre de 2008 - 11:25 p. m.

CON INTENCIÓN SÓLO ENUMERATIVA, comienzo con Su Eminencia, don Luis Concha Córdoba, segundo cardenal colombiano, hijo primogénito del presidente orador, don José Vicente Concha (14-18).

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Mariano Ospina Pérez, gran presidente de los cuarenta, era sobrino del general Pedro Nel, presidente de los veinte. Santos no tuvo hijos (una hijita, que pereció accidentalmente, Clarita Santos), pero, en cambio, tuvo sobrinos y sobrinos nietos, los cuales emulan hoy  por la sucesión de Uribe.

Con el gran Alfonso López y con su hijo mayor se consagró lo del Hijo del Ejecutivo, apelativo de origen gaitanista. Un asunto de acciones (Handel) y una disposición de Presidencia, que favorecía los intereses del hijo abogado, desató la crisis política que tumbó a López.

Ospina Pérez mantuvo a sus hijos mayores en Norteamérica y el menor, un travieso alumno de San Bartolomé, debió ser enviado de afán a la Embajada de ese mismo país, cuando estallaron los sucesos del 9 de abril del 48.

Laureano tuvo en Álvaro a un eminente jefe, de su misma prestancia y nivel presidencial. Pero en el corto gobierno del padre, Álvaro desplegó un cierto poder, en asocio de Jorge Leiva, binomio muy combatido en su tiempo.

Para mi general Rojas Pinilla, La Nena (María Eugenia) fue niña de los ojos del ejecutivo castrense; repartía regalos de Sendas y obras sociales le eran confiadas, mientras deambulaba escoltada, a veces en contravía, por una Bogotá, de amplia movilidad.

Lleras Camargo, demócrata ejemplar, nuestro Cincinato, mantuvo a los suyos bajo estricto control, en sus dos presidencias. Valencia tuvo a su hijo Ignacio en la secretaría privada, sin aspiraciones políticas. Y Lleras Restrepo tuvo a C. Ll. de la F. en un diplomático lugar y a raya del mal genio de ambos, así como de su paradójico buen humor. Pero su nieto aspira hoy fuertemente a suceder al presidente del, hasta hoy, sexenio.

Turbay Ayala —no voy en orden— tuvo a Diana, periodista y mártir y a su hijo Julio César (Júnior), quien, a la fecha, va en Contraloría. No creo que aspire al poder. López, hijo de López, tuvo a Felipe en la secretaría privada, más tarde periodista, pero la finca La Libertad, a nombre de otro de sus hijos, hoy intelectual destacado, causó el lío de la carretera alterna al Llano.

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Pastrana engendró hijo presidente, así de fácil. Los de Samper no han aflorado aún. Se me quedaba Virgilio Barco con su hija notable, que pasó de Planeación Distrital a Canciller.

César Gaviria nos heredó a Simoncito, el del chicle bomba el día de instalación. Con un soplo llegó al Congreso y hoy sueña, con Davidcito Luna, de raigambre penalista (y peñalosista), en el país de las maravillas.

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Belisario tuvo a Diego Betancur, político sin aspiraciones, pues se afilió temprano al Moir. Hoy están en escena los vástagos de Uribe, empresarios, a los que no les alcanzó la paciencia para esperar a que su padre terminara. Su desempeño económico, de mucha presencia pública, comienza a ser cuestionado.

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