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No pienso en las cuatro paredes que nos albergan, unas más espaciosas que otras. Pienso en que la casa de uno es el refugio de nuestras vidas, donde realmente somos, ese lugar que amamos, como lo aman los canes que acogemos en él.

¿Por qué no querría el caricaturista Ricardo Rendón que lo llevaran a su hogar el día de su tragedia en La Gran Vía, famosa repostería de la calle 20 de Bogotá? Tras sonar el pistoletazo, quienes se acercaron al reservado pudieron leer en una servilleta la leyenda manuscrita: “No me lleven a la casa”. Allí el dibujante vivía con su madre, en los 33 de su vida; pudo tratarse de una mala relación con ella...

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