La sociedad desesperada ve cómo avanzan el desorden y el crimen, el irrespeto a la autoridad y, en fin, la pérdida de un cúmulo de virtudes cívicas que en algún grado nos acompañaban. Irrumpen, pues, en el escenario las alternativas presidenciales que hayan de jugar al solio ganado con quien parece fijo e inalterable y, en cierta forma, temible.
Dicen que en esta semana se aclara lo que muchos esperan: que el señor rector Alejandro Gaviria dé el paso afirmativo de lanzarse al riesgo electoral. Pierde mucho si no gana. Pero gana mucho si da el salto histórico que de sus antecedentes se espera. Un Alberto Lleras, un hombre sin...
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