Antes del día electoral, el mismo que es publicado unas horas después de elecciones. Lo explico para que el público entienda la enorme dificultad que tiene el periodista si acaso pretende adivinar el resultado de fecha tan decisiva, “un día en que discurren vientos ineluctables, un día en que ya nadie nos puede retener”, para decirlo en las barbas de Barba Jacob.
Jornada de derrotados, porque siempre los habrá. Unos ganan y otros pierden. De derrotados famosos me viene el recuerdo de una estupenda crónica de Abelardo Forero Benavides sobre el día después de las elecciones de 1946, a lo mejor también en mayo. Describía el gran...
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