Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

"Monseñor, perdimos"

Lorenzo Madrigal

16 de mayo de 2010 - 09:55 p. m.

MUERTO EL ARZOBISPO PRIMADO de Colombia, monseñor Bernardo Herrera Restrepo, definidor de candidaturas conservadoras en los años veinte y elevado al solio arzobispal de Bogotá...

PUBLICIDAD

MUERTO EL ARZOBISPO PRIMADO de Colombia, monseñor Bernardo Herrera Restrepo, definidor de candidaturas conservadoras en los años veinte y elevado al solio arzobispal de Bogotá el huilense Ismael Perdomo, éste, no sólo por novato sino por santo (anda por ahí su proceso de canonización), se mostró perplejo y reacio a definir sus preferencias electorales entre el poeta Guillermo Valencia y el general Alfredo Vázquez Cobo.

Por el medio de la división conservadora pasó olímpico el embajador liberal Enrique Olaya Herrera, el presidente más grande que ha tenido Colombia (medía algo así como uno noventa). Se dijo entonces que los conservadores lastimados y lastimeros le reclamaban a monseñor Perdomo por la derrota y, jugando a las palabras con su apellido, le lloraban en el hombro diciendo: ¡ Monseñor, perdimos!”

Uno de dos prelados colombianos de hoy (o Ilustrísimas, como les decía López) tendrá que escuchar el 30 de mayo o el 20 de junio las mismas palabras del año treinta: “¡ Monseñor, perdimos !”

El señor cardenal Rubiano, primado de Colombia, ya en edad de retiro, como el nuevo ternado a Fiscal General, se pronunció claramente a favor de la candidatura Mockus, no solamente al negar su presunto ateísmo, sino al decir que sería un buen presidente.

El señor vicario del Tribunal Eclesiástico, el huilense monseñor Libardo Ramírez Gómez, de la entraña de su región (casi todo el Huila está con Santos) ha escrito una carta a este diario con palabras delicadas para con su colega de episcopado, don Pedro Rubiano, las que concluye en franca oposición a su postura política. Deja así planteada una división en el episcopado que, seguramente, se tratará de disimular con frases ambiguas y componedoras.

El cardenal de Colombia, de regular imagen, debido al inexplicable gesto de dureza que demuestra al ser entrevistado bajo los arreos pontificales y con un sañudo báculo en su mano izquierda (con la derecha da bendiciones), goza de una franqueza poco común entre eclesiásticos. El Ocho mil lo definió él y quienes recogieron, por cierto en profusas caricaturas, su parábola del elefante. Ahora bendice al candidato y afirma que Mockus sí cree en Dios, a la vez que Su Ilustrísima (Cleóbulo dirá que lo correcto es decir Su Eminencia) cree en Mockus como presidente.

Read more!

Monseñor Libardo se aterra, entre otras excentricidades propias del candidato verde, de las desnudeces —más vulgares que pornográficas— que lanzaron al distraído profesor y juglar a la fama, las que, por desgaste, ya poco aterrorizan. Menos aún en esta época decadente. Hay que reconocer que el alma de Mockus también está desnuda y se la atisba sana y transparente.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.