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Parábola de retornos

Lorenzo Madrigal

24 de octubre de 2022 - 12:30 a. m.

Ya van volviendo, ya regresan los muchos que creyeron en la bonhomía del hombre, en el discurso amable y en la posesión de un gabinete con figuras de antaño, de consabida parsimonia. Las peroratas calientes en el Cauca y el asunto de los “enemigos internos” le han dado un viraje a la coalición de gobierno.

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Debe estar molesto el ministro de Hacienda, pero él muestra un carácter recio y sereno, capaz de la sonrisa y de mirar por encima de los acontecimientos. Ha de tener bases seguras de conversaciones previas con el presidente y saber qué tanto valen los discursos incendiarios frente a la realidad de los hechos. Y la economía son los hechos.

Leo columnistas de distintos matices y los encuentro parecidos en críticas al actual y naciente Gobierno, tanto que casi los confundo. Algunos han persistido en su línea fuerte de siempre y otros se han reincorporado al estilo opositor, toda vez que el propio Petro ha acelerado el proceso de su destape y ha comenzado a dejar ver el lobo feroz que se anunciaba en la campaña. Porque “no digan que no les avisamos”, como el anuncio aquel del circo que culmina temporada.

Peñalosa y otros ya anuncian con alguna certeza que Petro puede quedarse en el poder por encima del término constitucional. ¿Qué Constitución respeta un hombre que se levantó a la vida a una con las armas y la discrepancia legal, en la rebeldía de un movimiento que cometió asaltos y crímenes de lesa humanidad? No se vea en esto intolerancia extrema, de quien no perdona ni olvida. Pero en las horas de triunfo de la revolución no ha habido sino agasajos a los símbolos de la insurgencia y de sus contenidos, para algunos heroicos y para otros siniestros.

Esto ha ido muy rápido. La descompostura con el Banco de la República, la desbocada del precio de la divisa y la consiguiente devaluación del peso, la acometida contra Ecopetrol, las amenazas de desfavorecer industrias y comercios por una nueva tributación, lo mismo a las jubilaciones y en general a los ingresos de renta y a las ganancias legítimas. El desestímulo al crecimiento, a la inversión y al capital extranjero. No son ciertamente mis temas, pero los percibo y no soy ciego. Es por eso que todos, tratándose de comentaristas públicos, han dado la voz de alerta. La verdad, un poco tarde, y “no digan que no se les avisó”.

Como si esto fuera poco, se anuncia el proyecto de ley de prensa, que tanto anhelan los enemigos de esta libertad, en la que consiste la democracia. Democratizarla, se dice, término que desde la campaña fue usado para reemplazar los de intervenir y expropiar, siguiendo la cartilla venezolana. ¡Exprópiese!, me parece ver la figura voluminosa, y ya enferma, de Hugo Chávez, en una esquina de la capital vecina, ante obsecuentes y sumisos colaboradores, que aquí podrían ser los más cercanos al presidente.

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