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Radicación a la intemperie

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Lorenzo Madrigal
13 de febrero de 2023 - 02:05 a. m.
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El plan de esa noche era enfriarse en la Plaza de Armas, al cierzo helado del páramo de Cruz Verde, para radicar el proyecto de desarrollo de estos cuatro años de gobierno que ya son tres y medio.

Algo así debió comentarse por los pasillos de la Casa de Nariño. Amos y dueñas agitados en medio de preparativos: ruanas —por supuesto—, bufandas, calefacciones encendidas para cuando se regrese del improvisado acto al aire libre. Agua de panela, al soplo, es decir, soplando y sorbiendo (¡qué delicia!). Movilidad total en la casona del precursor.

El presidente, Gustavo Petro, debió dar la orden de convocarlos a todos, incluido el muy serio ministro de Defensa, para pararse allí o acaso sentarse en las Rimax de todos los eventos. Que no falte el himno nacional, que no falten las banderas, alguna carpa por si llovizna.

Radicación a la intemperie
Foto: Héctor Osuna

Se trata de un vistoso comienzo del gran cambio, se expedirá algo así como la carta de navegación para surcar el ancho mar del socialismo. De donde pueda el gobernante prenderse para girar en cualquier dirección a su antojo y con base en las ambiguas expresiones y en las ideas generales que colman el proyecto a radicarse, bajo el sello de la Secretaría de la Cámara de Representantes y ante el presidente de la corporación, enfundado en estola guajira.

Todo muy solemne. Petro, de cualquier manera, desarreglado, porque tal es su estilo y con él desafía el aristocrático pasado. La primera dama, en el país, bajo una maxirruana multicolor, la que por lo visto no abrigaba lo suficiente y debió ser cambiada por otra plana en vicuña, similar a la de estilo cobija que le fue facilitada por el propio presidente a su entrañable ejecutor del Congreso, el siempre presente Roy, quien hoy enfrenta quebrantos de salud, que comunica y espera superar, no precisamente en ventiscas de este género. En la fotografía final del acto público ya se había retirado. Ha pronunciado Roy, hombre locuaz donde le toque, un escueto panegírico del mandatario que culmina estremecedoramente con el índice apuntando hacia la Casa de Nariño, el lugar donde, a su juicio, ha culminado la carrera del gran líder popular.

Se ha escuchado al jefe de Planeación, con un peculiar hablado; al ministro del Interior, en tono recto, y por supuesto al aplaudido, con cautela por algunos, ministro de Hacienda, de respetable presencia y a quien se le podía excusar que confundiera los términos de la consigna: “Colombia, potencia de la vida”. Trastabilló un poco al repetir la obligada frase, que todos fueron pronunciando. También la vicepresidenta, en breve discurso.

Llegó Petro al uso de la palabra, explayándose en el multipropósito Plan de Desarrollo; se le veía disfrutar de las facultades que esa noche de las ruanas se le prodigaban, Plan que, según lo anunciado, se volcará a las calles en vociferantes arengas.

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