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Tribuno del pueblo

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Lorenzo Madrigal
03 de julio de 2023 - 02:05 a. m.
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Hablando desde París (lo que no es debido), bajo el pretexto de que es para colombianos residentes, el presidente Gustavo Petro despotricó en contra de nuestra nación, con su oratoria exaltada. Sometió, días más tarde, a los residentes en Colombia a escucharlo, cual dictador, por todos los canales de manera simultánea. Nadie podría escaparse a “La voz del amo”, como en la muy antigua propaganda de la RCA Victor.

Tribuno del pueblo
Foto: Héctor Osuna

Es en cierta forma entendible que haga uso de su más fuerte especialidad, la vibrante palabra acusatoria y denigrante, con la que cree lucirse en otros mundos, ahora cuando se ha lanzado a la conquista del Nobel ecológico. O, en otra alternativa, como “el tribuno del pueblo”, así conocido en la antigua Roma de los césares.

Es curiosa coincidencia que un tribuno (no lo escucho tan bueno como se lucieron otros que se han ido olvidando en la historia de Colombia), que apela a la herida abierta de las necesidades populares y excita las fáciles pasiones del dolor ajeno, sea llevado a la gloria política. En la Antigüedad un Mario o un Sila, los llamados “tribunos”, ejercieron como funcionarios el reclamo popular. Fueron dictadores y contaron con tribunales de su misma cuerda, especies de JEP de la más remota memoria.

Hay semejanzas, pero no caigo en conectar lo que ocurre con episodios históricos. Ello es propio de revolucionarios sin tiempo de estudiar la historia, como no lo tuvo Hugo Chávez de asimilar los hechos de Bolívar, salvo afanosamente, hasta volverse experto en su invento y conocedor como el que más de su presunto envenenamiento. Lo que convirtió al oficial de batallón en un noble historiador de la causa bolivariana.

No es muy distinto de lo que viene pasando con el presidente de Colombia, quien no procede propiamente de centros de historia, cuando relaciona como pares a Alfonso López Pumarejo con Jorge Eliécer Gaitán, rival suyo. Luego en París, en rayana contradicción, arremete contra las oligarquías, de las cuales fue paladín el propio López y combatiente civil y no violento Gaitán, auténtico “caudillo del pueblo”. No se aprende historia en la acción guerrillera ni se aprende guerrilla en universidades filosóficas, para enseguida tomar armas y ser acribillado al instante.

Los acaloramientos de Petro en sus peroratas lo llevan a hacer afirmaciones injustas en contra de la historia de Colombia. Un país democrático con las alternativas propias de este sistema (imperfecto, pero no el peor), el cual ha dado grandes tribunos, él mismo, si sus discursos pueden compararse, peyorativamente para los suyos, con grandes de la historia (un Gómez, un Gaitán, un Lleras). Colombia ha dado hombres públicos y presidentes nacidos en pobreza (la choza de nacimiento de Marco Fidel Suárez se conserva en la población de Bello, en Antioquia). Visítenla.

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