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Un libro, una revista y un futuro dictador

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Lorenzo Madrigal
11 de octubre de 2021 - 04:59 a. m.
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En un desvelo fantasmagórico (como aquel de Carranza: “A alguien oí subir por la escalera”), tengo sobre mi mesa un libro (el de Petro), una revista (Semana, donde aún quedan algunos de mis afectos) y una rara foto sonriente de quien regiría a Colombia en un futuro indefinido (como Chávez, como Maduro y Ortega, como los Castro), cuando por fin le sea entregada al socialismo esta joya de la corona.

El libro de Gustavo Petro o, mejor, el libro de mi admirado Hollman Morris, quien debió escribirlo, porque Petro con qué tiempo, al aparecer como autobiográfico, resulta autoelogioso. Y el elogio propio no enaltece, dicen los libros sagrados.

Un libro, una revista y un futuro dictador
Foto: Héctor Osuna

Que estudió en el mismo colegio de García Márquez, aunque, lógico, mucho tiempo después; que creció en el mismo barrio en que vivió Gaitán; que corregía a sus maestros; que fue el mejor de la clase, todo el tiempo, en fin, que se leyó “El ingenioso hidalgo”, así le dice, a los 12 o 13 años.

La revista Semana, que antes fue de mis devociones: Vladdo, Caballero, el mismo Santos, conservando todavía algunos afectos míos (Vélez, Salud y María Isabel, que no niego seduce mis pensamientos), la revista, digo, la de nuevos propietarios, se ha empeñado en desalentar candidaturas que no sean del racimo mental de Uribe. Un formidable aspirante, como es Alejandro Gaviria, aunque mezclado, qué le vamos a hacer, con viejos políticos (uno, que saltó del mausoleo de Galán; otro, que traicionó un plebiscito), ha sido recibido por esa publicación reciclada con la frialdad de un témpano, en ningún caso con el calor con que abrió sus páginas a Tomás Uribe, el imposible, el inmaduro, el que está en línea de sucesión.

En cuanto al propio candidato del socialismo hay que reconocer que no desmiente su ideología, expuesta sin tapujos a lo largo del escrito de Hollman, no dudo, bajo el pensamiento presuntuoso del autobiógrafo, quien hace valer, además, sus raíces italianas. Tal vez le faltó decir que Gaitán buscó la popularidad (que no el populismo) y cultivar a las masas, a la escucha de Benito Mussolini. Llegó a decirse que lo imitaba. Nadie se engañe, al leer el libro de Petro —o de Hollman— sobre el sentido y los alcances de un futuro gobierno.

***

Encuentro una curiosidad. En el casi único ejemplar que existe del libro Universo, de mi primo el poeta de Piedra y Cielo, Alberto Gil Sánchez, hay esta frase como epígrafe: “Al amor del recuerdo del amor de las mujeres que me amaron y que amé”. (Gil Sánchez, Universo, Imprenta López, Buenos Aires, 1945).

Con parecido fervor pasional, 75 años después, en su epílogo, Petro dice: “El amor a la mujer y el amor de las mujeres que me amaron, las que amé”. Plagio imposible, coincidencia total. Poesía.

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