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18 Jul 2022 - 5:30 a. m.

Viajeros por Italia

Seguimos creyendo, muchos siguen creyendo, que ganó las elecciones algo así como el Centro Democrático o el Centro Esperanza o Equipo por Colombia. Pero no, ganó la vieja revolución armada (en este caso, sin armas), el M-19, que asustó hace unos años y que fue, de todos modos, un enemigo del orden jurídico, un populismo, más cercano a la revuelta que a otra cosa y amenazante con desatar el caos si no hubiera ganado, como lo presintió una bonita niña de las entretelas políticas.

Piensan que esto se lo tomó un intrigante y dominador Roy Barreras o un viajero por Italia, César Gaviria, y cuantos han corrido tras las huellas del presumido italiano, don Gustavo Petro, a conquistar el mejor puesto, en palco de primera o al menos en barrera, valga la palabreja. El ahora señor de vidas y haciendas los recibe a todos, pero no será quien entregue las riendas de lo que ha conseguido con tantas formas de lucha como le han sido posibles.

Todo a su tiempo. Que esperen pacientemente Bolívar, Alexánder López, la hija del comandante Papito, la propia Piedad resucitada y cuantos se impacientan por la demora en ver realizados los anhelos de la izquierda largamente soñados. Alguien hará las veces de Diosdado Cabello y alguien las de Tibisay Lucena, cuando llegue la hora de perpetuarse en el poder. Il piccolo bambino, Daniel Quintero, viajero igualmente por Italia, verá frustrada su pronta llegada al mando supremo, puesto que el comandante les durará, y si no, Roy Barreras será un seguro y afiebrado sucesor, para lo cual ya ocupa el cómodo segundo lugar.

Pero el Congreso, hablemos del Congreso. Aparte de estar debidamente enmermelado, me pregunto por cuánto tiempo habrá Congreso. Ya pronto pasará, mediante el antidemocrático sistema Santos (el abusivo fast track), un cúmulo de reformas y hasta la convocatoria de una constituyente (sucesión presidencial continuada, Congreso reducido y manejable que se llamará Asamblea, destituible si no acata).

Viajeros por Italia
Foto: Lorenzo Madrigal

Estas cosas pueden pasar más tarde o más temprano. El todo era conseguir la revolución que no se logró con las armas. Todo se precipitaba por ese camino y se veía venir desde los raros tropiezos de la Registraduría en recientes elecciones. A este columnista no le resultó difícil anunciar el triunfo de Petro cuando debió escribir para una publicación que vería la luz después de los resultados electorales. Y no tuvo duda del triunfo de quien hoy se dispone a posesionarse el próximo 7 de agosto.

Imagino que el presidente en ejercicio, el vilipendiado Iván Duque, inaugurará las sesiones del “admirable Congreso”, porque sin duda cumplirá con sus funciones hasta el último momento democrático. Y hasta ahí, democracia. Divertido es que frustre como anfitrión de la instalación presidencial la visita de quien ni siquiera ha reconocido como presidente.

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