Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Los fantasmas de Goya

Lucas Ospina

12 de febrero de 2009 - 08:22 p. m.

El grabado ‘Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer’, de la serie ‘Los desastres de la guerra’, de Francisco de Goya, hurtado en Bogotá el 11 de septiembre de 2008 de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, fue encontrado 39 días después por la Policía en el hotel Torre Central, cerca de una zona de tolerancia, bajo la ropa de cama de la habitación 203, registrada a nombre de Milton García Méndez.

PUBLICIDAD

El hombre salió a desayunar antes de llegar los investigadores. “Era alto, traía una gorra azul y tenía puestas unas gafas oscuras que no dejaban ver su cara. Si la Policía llega unos 20 minutos antes, lo encuentran en la habitación. Él dijo que era turista, venía de Villavicencio y tenía 29 años de edad”, manifestó Helena Tucunubá, ama de llaves del hospedaje. Rodolfo Palomino, general de la Policía, atribuyó el hallazgo a lo divino: “Gracias a Dios y a la Virgen apareció el cuadrito”. No se reportó captura y ningún falso positivo. La aparición restauró el grabado al conjunto de copias que existe en el mundo (¿o será la aparición una resta y no una suma?). En la habitación había un morral, dos mudas de ropa y un libro titulado Buscando la paz interior.

En Madrid, una de las estatuillas de los Premios Goya de Cine fue robada a las cinco de la mañana del 3 de febrero de 2009  del ropero de la fiesta de la película Los crímenes de Oxford. El afectado fue el director Jordi Solé, ganador en la categoría Documental por Bucarest. La memoria perdida. “Por favor, que es mío, tiene que estar por ahí”, insistió Solé a la mujer que atendía, ella dijo que se lo dio a “un joven con gafas” que le dijo: “Dame mi abrigo y el Goya”. El ladrón apareció al día siguiente; arregló una cita con periodistas de El Mundo, devolvió el premio y declaró: “Al llegar a casa de madrugada dejé el Goya encima de la estantería. Cuando abrí los ojos por la mañana (…) me di cuenta de que no había sido un sueño. Pensé en lo mal que se debía de sentir Albert Solé (…) decidí que el asunto ya tenía que llegar a su fin”. El anónimo ladrón dijo ser crítico de cine desempleado y justificó su gesto: “Me gustaría llamar la atención sobre el sectarismo y el nepotismo que imperan en el cine (…) es un mundo cerrado, de amiguismo, donde es imposible conseguir un trabajo si no tienes enchufe”.

Read more!

Ambos ladrones desaparecieron, son fantasmas de Goya, espantos de los que viven a costa de la cultura.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.