5 Jul 2021 - 3:00 a. m.

¿Acuerdo de papel?

¿Será cierto que en el origen del paro y las movilizaciones se encuentra el incumplimiento del acuerdo con las Farc?

Parece más ajustado a la realidad pensar que la ya extensa confrontación entre santistas y uribistas sobre el acuerdo, convertida en ruido de fondo de la política colombiana, no les deja escuchar las voces, necesidades y perspectivas de la Colombia de hoy. Recientes declaraciones al diario El País de Humberto de la Calle, negociador principal del gobierno Santos y el eventual candidato con mejor imagen de acuerdo con las encuestas, no dejan lugar al optimismo.

Nuestra Constitución cumplió ayer 30 años y no hemos logrado desarrollar principios como la participación e inclusión de importantes sectores ciudadanos que, como se ha visto con las movilizaciones, se encuentran o continúan por fuera del sistema político. Tampoco lo ha logrado el acuerdo con las Farc, según sus mismos promotores y signatarios ¿La acumulación histórica de demandas ciudadanas y problemas como la influencia del narcotráfico, también presente en el 91, se podrá solucionar con un paro o en unas elecciones, como esperan o prometen algunos?

Dijo De la Calle: “Salió mal que quienes ganaron las elecciones y hoy son gobierno están en contra de lo acordado desde la campaña electoral y me parece que con una visión muy recortada y miope porque es preservar el orden, que es el ideal del expresidente Álvaro Uribe, el jefe natural del partido gobernante, en demérito de las libertades y de una mayor equidad”.

Desde una perspectiva menos pasional se puede decir que orden y libertad no son excluyentes, al punto de encontrarse en el escudo de nuestra nación y en las Constituciones de todas las democracias. Luego vale considerar, y el doctor de la Calle como muchos otros lo olvidan con frecuencia, que, precisamente, la propuesta de acuerdo perdió el plebiscito y también las elecciones. Hechos de tal magnitud no se pueden desconocer. Tampoco, que el acuerdo fue firmado por el gobierno anterior pero no financiado, y finalmente, a propósito de protestas y acuerdos, no se pueden explicar las movilizaciones de 2021 o el movimiento juvenil que las dinamizó con el origen y las motivaciones de la guerrilla en la segunda mitad del siglo 20, por irracional y absurdo.

Así que, desde otro punto de vista, la miopía y el recorte de visión se pueden referir a quienes han desconocido, para sus análisis y práctica política, los triunfos del No en el plebiscito y de Duque, candidato del Centro Democrático, en las elecciones. Desde ese ángulo, que también desconoce los problemas de los jóvenes y la Colombia de hoy, la promoción de manifestaciones devenidas en vandalismo, terrorismo y en perjuicio de las instituciones es una forma no democrática de perder o de pretender ganar mediante recursos diferentes lo que no lograron en las elecciones, desconociendo en la práctica sus resultados.

Debe reconocerse que el presidente Duque, aunque le vaya tan mal en las encuestas, además de la pandemia ha gobernado a un país dividido. Situado entre quienes lo apoyaron para conseguir la Presidencia y quienes perdieron las elecciones y con ello las posibilidades de desarrollar sus propuestas. En las circunstancias fiscales de un país que duplicó su deuda externa en los gobiernos anteriores, ha hecho lo posible por dar cumplimiento al acuerdo, considerando también las circunstancias políticas reales. Jamás se ha expresado en el sentido de incumplir el acuerdo ni se conocen instrucciones en tal sentido, pero le queda difícil ejecutar el mandato de sus opositores al pie de la letra o borrar de nuestra historia y memoria la división del país ante el mismo acuerdo.

¿Lograría De la Calle cumplir el acuerdo si, eventualmente, fuere candidato y ganara las elecciones? ¿Cómo y con qué recursos? ¿Sería suficiente prometer su cumplimiento para convencer hoy a una mayoría de colombianos? Con elecciones a la vista, él tiene nuevamente la posibilidad de responder esas preguntas.

@herejesyluis

Comparte: