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Borrón sin cuentas nuevas

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Luis Carvajal Basto
22 de junio de 2026 - 05:00 a. m.
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Pese a una intervención del gobierno en ejercicio, como no se recuerda en la historia de nuestro país, una mayoría de colombianos decidió cerrar el ciclo político iniciado en 2022. Ello solo puede interpretarse como el fracaso de un gobierno, en temas sensibles para el electorado, que utilizó todos los mecanismos a su alcance para permanecer en el poder. Es una señal de madurez de nuestra democracia que, en un debate caracterizado por la promoción de la polarización mediante la manipulación de sus emociones y sentimientos, comenzando con el miedo, fue capaz de castigar deficientes resultados de gestión e imponer una brizna de esperanza y de razón. Tendremos cambio de gobierno, pero Petro deja como herencia, con el fracaso de la paz, la crisis fiscal y el desastre en la salud, a una sociedad fracturada.

La egolatría del presidente saliente; su incoherencia con fundamentos básicos de la economía, la administración y la misma constitución, sumados a un deliberado desprecio por la gestión encomendada, al reducirla a una permanente confrontación, cerraron el primer ciclo de la llamada “izquierda” en Colombia. En un acto de vanidad e inmensa irresponsabilidad Petro promovió una fractura social, pero también étnica y generacional. Su gobierno, ubicado a distancias intergalácticas de proyectos de izquierda democráticos y consistentes, como los de Macron o Lula, ha sido, en realidad, una colcha de retazos que pudo mezclar lo peor de una rancia mala política y la corrupción, con discursos evocadores de revoluciones fracasadas para incautos y románticos.

De la Espriella representa a los mismos sectores que con el ingeniero Rodolfo estuvieron a punto de lograr la victoria en 2022 confirmando la dispersión de la oferta política y el agotamiento, en términos presidenciales de los partidos tradicionales. Solamente el tiempo –y la dinámica iniciada por el nuevo gobierno– dirán si el relevo en las fuerzas políticas se consolida a partir de un nuevo proyecto de centro derecha. Por los lados de la oposición es previsible su división entre sectores radicales que niegan la importancia de convivir con las normas y la sociedad internacional que penalizan el comercio de drogas, y sectores más institucionalistas o moderados.

Pese a los anuncios realizados en campaña, en el sentido de no tranzar con el congreso, el nuevo gobierno debe considerar que ahora tiene puesta la camiseta de Colombia y no la de algún equipo en particular. El talante del nuevo presidente se conocerá al decidir entre gobernar para su “manada” o hacerlo para todos, como corresponde a quien se ocupa de los asuntos de estado. Debe congregar, mediante un acuerdo a los sectores de centro derecha sin excluir las necesidades de quienes apoyaron a Cepeda. De la Espriella debe poner sobre la mesa tres mensajes muy claros: 1) Tranquilidad a los ciudadanos que no votaron por él, 2) Su compromiso para una transición pacífica y transparente, y 3) Su inclaudicable respeto a las instituciones pese a tentaciones y provocaciones. Ya no es el jefe de su manada. Es el jefe del Estado.

Asistimos a un cambio en la conducción del Estado. A uno que se ha comprometido a respetar y hacer respetar a una sociedad de leyes fundamentada en la convivencia interna y la comunidad de naciones y no en la confrontación, pero el país, con sus problemas, sigue siendo el mismo, ahora más endeudado y polarizado.

En un ambiente complejo existen, sin embargo, motivos para el optimismo. Pese al abuso de los recursos del Estado, a la descarada intervención del presidente Petro en la campaña, a su notable capacidad de congregar sectores de la sociedad para enfrentarnos y no para congregarnos, y a su desafío y siembra de desconfianza en el sistema electoral y las instituciones, pudimos solucionar nuestras diferencias y cambiar el rumbo votando. Nuestra democracia sobrevivió.

@herejesyluis

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Juan felipe Vélez gomez(82042)23 de junio de 2026 - 12:58 a. m.
Petro nos mató, con tanto mesianismo. Hp. Pudimos ganar pero ese vanidoso de mierda nos mató:
  • Olegario (51538)23 de junio de 2026 - 04:36 a. m.
    Total!!!
Alberto Rincón Cerón(3788)22 de junio de 2026 - 10:44 p. m.
Los votantes que NO lo hicieron por ese siniestro sujeto son Más de la Mitad, como bien lo expone Héctor Abad, pues hay que sumar los votos en blanco a los de Cepeda. Es verdad que el comportamiento errático, caótico, agresivo, insultante e incumplido de Petro, engendró a ese monstruo de Frankenstein.
Mario OROZCO G.(16018)22 de junio de 2026 - 05:03 p. m.
Excelente columna. Es innegable el gran daño que le hizo Petro no solo a Colombia, sino a la misma izquierda con sus afrentas a la opocisión y a la Constitución que juró cumplir.
Mario OROZCO G.(16018)22 de junio de 2026 - 05:03 p. m.
Excelente columna. Es innegable el gran daño que le hizo Petro no solo a Colombia, sino a la misma izquierda con sus afrentas a la opocisión y a la Constitución que juró cumplir.
Fernando Arenas(01465)22 de junio de 2026 - 02:03 p. m.
Señor Carvajal. Se nota a leguas que no sabe de lo que habla cuando pretende presentar al conservador Macron como "izquierda democrática". Y la tal mayoría de la que habla es tan ínfima que nunca se había presentado en Colombia una elección así de reñida. Ojalá su esperanza de que de la Espriella haga un gobierno de "centro derecha" se cumpla, pero lo dudo mucho ya que él es de ultra derecha, no de centro. Por fortuna ahí está todavía el partido de Petro para hacer oposición.
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