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¿Continuará la incertidumbre?

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Luis Carvajal Basto
31 de julio de 2023 - 02:00 a. m.
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En su primer año al gobierno lo ha caracterizado un notorio distanciamiento con el país y el mundo real. Su desconocimiento del sistema institucional le ha ocasionado frecuentes choques con la Fiscalía, la Procuraduría, el Congreso y los medios, contrapesos naturales del sistema democrático. También lo ha definido la improvisación, una escasa elaboración y poca claridad sobre sus propias políticas.

Faltando dos años de su periodo -el último es un año electoral- tiene ante sí cinco enormes retos: 1) mejorar su capacidad de gestión, lo que no es un asunto ideológico; 2) recuperar la gobernabilidad perdida, tanto en el Congreso como en la ciudadanía; 3) mantener la estabilidad y la senda de crecimiento de la economía; 4) despejar con total claridad la incertidumbre sobre su elección ocasionada por las denuncias de Armando Benedetti; y 5) lograr éxito en el proceso de paz, sin incumplir el artículo 189 de la Constitución que le ordena mantener el orden y garantizar los derechos de todos .

La falta de sincronía con el país y el sistema se notó desde la ruptura, entre sus propios ministros, durante el trámite de las reformas. Luego, en el encontrón entre su visión de políticas y la realidad económica, como ha ocurrido con el tema energético. Es difícil explicar que para convertirnos en “potencia de la vida” debamos renunciar, sin escenarios ni ingresos alternativos reales, a nuestra principal fuente de ingresos. El desconocimiento de actores importantes, como las asociaciones científicas, gremios, asociaciones ciudadanas y partidos o movimientos divergentes de su propia visión le ha pasado una justificada cuenta de cobro en la opinión.

En cuanto a su gestión, puede afirmarse que, con excepción de la reforma tributaria, claramente no arranca, lo que han confirmado el estancamiento de sus proyectos y los datos de una muy baja ejecución presupuestal. Los incumplimientos en la agenda del presidente también se observan en una administración “perezosa”. La comprobada inexperiencia de funcionarios de primer nivel confirma que ha privilegiado criterios ideológicos y prejuicios de su discurso sobre la tecnología disponible y los fundamentos de la administración pública contemporánea, promovidos, ante el fracaso histórico de politización y estatismo, desde la OCDE y la CEPAL. Su obsesión contra “los negocios” del sector privado, como principio, se ha impuesto sobre la conveniencia probada de su participación en la ejecución de políticas, una solución ascendente, a nivel mundial, en los últimos 30 años.

En cambio, en el ámbito económico, su dinámica ha superado las expectativas del gobierno. La reforma tributaria -legado del exministro Ocampo- mejoró las perspectivas del balance fiscal, mantuvo la confianza de las calificadoras de riesgo y sentó las bases para un Marco Fiscal realista, salvo por su exagerado y no probado optimismo frente a ingresos excepcionales como la recuperación de cartera de la DIAN. Capítulo aparte merece la importancia y esperanza del gobierno en los efectos que tendrá, en el crecimiento y los ingresos del Estado, una reindustrialización que, un año después de iniciado el gobierno, aún no comienza. No se observan políticas alternativas que propicien creación de riqueza para redistribuir, como todos quisiéramos.

De otra parte, la lucha contra la inflación liderada por el Banco de la República -con la oposición, en su momento, del propio presidente- comienza a producir resultados, pudiendo esperarse hacia el final del año una tasa del orden del 9 % como pronosticó el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Nos va a seguir costando mucho, pero coincidiremos en que para el país no es conveniente aflojar, por ahora, la restricción.

El escenario político ha sido y será el más complicado. Mientras el expresidente Duque, de manera inexplicable, gobernó en solitario su primer año antes de lograr una coalición que se extendió hasta el final de su mandato, al de Petro le duró apenas unos meses. Pese a su actitud conciliadora en la instalación del Congreso, sus declaraciones y recientes nombramientos, incluido el de Mancuso, confirman que la estrategia de polarización que le llevó al gobierno se mantiene, lo cual no deja de parecer extraño en un presidente llamado, debido a su posición y la realidad política, a buscar espacios de unidad y no de confrontación.

El panorama político del gobierno dependerá de su capacidad para construir una nueva coalición, pero también de los resultados de las elecciones regionales, quedando la duda sobre si el contrapunteo sobre el metro en Bogotá es solo una de sus apuestas en esa perspectiva. Hacia el futuro, sin embargo, no se trata solamente de diferencias políticas: será crucial, para el presidente y el sistema institucional, la designación del nuevo fiscal general -como el mismo presidente lo ha advertido- estando por resolver las denuncias de Armando Benedetti, un hecho inocultable que puso en entredicho la propia legitimidad de su elección.

Finalmente, el presidente debe equilibrar su visión e intención de paz con el mandato constitucional que le conmina a mantener el orden y garantizar los derechos de todos sin privilegiar algún grupo o sector, una queja que cada vez adquiere mayor relevancia y podría convertirse, en algún momento, en objeto de control político por parte de las cortes y el Congreso.

@herejesyluis

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Mario(16018)31 de julio de 2023 - 04:57 p. m.
Excelente columna y el consecuente comentario de Atenas 06773. El gobierno de Petro, finalmente, será un rotundo fracaso.
Mario(16018)31 de julio de 2023 - 04:49 p. m.
La administración de Petro, se anticipa, es un total fracaso.
Gabor(jhlcb)31 de julio de 2023 - 03:17 p. m.
Nada distinto a lo esperado, el nefasto paso de Petro por la alcaldía de Bogotá, dejaba completamente claro cuál sería el destino de Colombia con Petro en la presidencia, circunstancia q’ se viene cumplido a cabalidad, pues de los últimos gobiernos, sin lugar a dudas el más caótico, el gobierno del “cambio”, el gobierno de “la potencia mundial” del caos.
Lucila(60806)31 de julio de 2023 - 02:49 p. m.
Atenas,me das lástima.
Lucila(60806)31 de julio de 2023 - 02:48 p. m.
,Aunque saben que la gente lee,observa y analiza sin tener en cuenta ya,a quienes quieren manipular la información,parece que es condición del periodico o del director,exigirles sembrar la duda y la incertidumbre,sobre todo lo del gobierno. Qué hastío,ya no proboca leerlos.
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