La encuesta de Invamer -la misma firma que anticipó la elección de Petro- publicada por El Espectador prefigura, y en algunos casos anticipa, los resultados de las elecciones regionales. Su hallazgo más importante, sin embargo, se refiere al retorno de la opinión pública y la política colombiana hacia el centro.
Sabemos que las encuestas son una “captura de pantalla” del sentir de la opinión en un momento determinado y faltan aún dos largos meses para las elecciones. Pueden, entre tanto, presentarse variaciones alterando los resultados que se anticipan ahora. En los casos de Medellín y Barranquilla, sin embargo, la ventaja de los candidatos en punta es suficientemente amplia y los datos a favor de Gutiérrez y Char concluyentes.
En Bogotá aparecen los candidatos Galán, Bolívar y Oviedo con suficiente ventaja como para pensar que la elección se centrará solo en los tres. A medida que pasen los días el sentido utilitario del voto decantará esa lista corta en los dos que pasarán a segunda vuelta, aunque como están las cosas hoy Galán se encuentre con posibilidades de ganar en la primera. En la eventual segunda vuelta es difícil vaticinar quién ganaría, pero parece claro que el candidato Bolívar, aún si pasara a esa instancia, no tendría posibilidades en cuanto perdería con cualquiera de sus oponentes.
Los resultados en términos de preferencias electorales son consistentes con los antecedentes históricos. Bolívar, arrastrando la “izquierda”, sin embargo solo logra el 20 % del 32 % que alcanzó Petro en su momento, en parte por la competencia de Robledo, 5 %, en esa franja. La postura radical asumida en las movilizaciones y en la elección presidencial le han apartado de los sectores de centro (tiene 16,8 % de ese electorado) y aún de derecha (solo 2,4 %) que votaron por Petro en las presidenciales, un fenómeno que se confirma en las diferentes ciudades, aunque mucho más en Medellín, ciudad en que el candidato asociado con el actual alcalde -también petrista- pierde abrumadoramente.
No puede asociarse, como argumentan algunos, todo lo que ocurre en la formación local de la opinión, y las votaciones, con los temas nacionales, pero tampoco es posible separarles, aunque con frecuencia se argumente que las elecciones locales son influenciadas por las maquinarias políticas, un supuesto que en este caso no aplica; se trata de las principales ciudades en las que impera el voto de opinión. Ninguna sumatoria de concejales ha logrado elegir en ellas alcaldes en las últimas décadas aún en escenarios de real polarización.
Siguiendo esa idea no es realista caracterizar el actual escenario electoral como de polarización. Pese a que sigue promoviéndola en sus discursos y trinos, el gobierno Petro no tiene una oposición política uniforme, entre otras razones porque frecuentemente se reúne con las bancadas diferentes a la suya para intentar acercarlas e impulsar sus reformas. Si el líder del gobierno, y las fuerzas a él asociadas, es el mismo presidente, no puede afirmarse que la “oposición” ejerza algún liderazgo que la congregue o que esta actúe coordinadamente en las diferentes ciudades.
La explicación es más sencilla: la postura y los discursos de Petro han depurado a sus seguidores más “duros” consiguiendo alejar a los que no lo son –los sectores de centro que le apoyaron- y eso se observa en quienes respaldan a los candidatos a alcaldías con quien lo asocian.
Precisamente esa actitud ha retornado las aguas de la opinión a su histórico cauce siendo el hallazgo más importante de la encuesta. De acuerdo con el estudio de cultura política del DANE 2021, en Colombia un 14 % se identifica como de “izquierda”; un 44,3 % como de “centro” y un 17,9 % de derecha. Luego de los paros y la pandemia el discurso político del “cambio” promisorio le abrió paso a un gobierno que, aún sin oposición, se ha autoinfligido duros golpes. Se percibe desconcertado y sorprendido ante el país que se comprometió a gobernar. A cambio de realizaciones -de lo que se trata el gobierno- continúa, con el retrovisor, endosando responsabilidades. Los electores –y no una inexistente oposición- comienzan a comportarse en consecuencia.