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El paro y las elecciones

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Luis Carvajal Basto
26 de julio de 2021 - 03:00 a. m.
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La protesta social, un “seguro” del sistema político para garantizar la libertad de expresión, tiene lugar cuando los canales institucionales se encuentran obstruidos o son insuficientes para responder o tramitar las demandas ciudadanas. Por naturaleza tienden a producir transformaciones políticas, pero no constituyen un objetivo por sí mismas ni pueden mantenerse para siempre. Luego de tres meses de proclamado el paro ¿Será un factor decisivo en elecciones?

Las expresiones ciudadanas en las movilizaciones excedieron las previsiones más optimistas del comité de paro. Coincidieron con un periodo de anormalidad alterado de hecho por la pandemia. Pese a ello, pasados unos pocos días, ese hecho fue reconocido por los ciudadanos movilizados y por el propio comité que se vio desbordado. Una vez retirada la reforma tributaria el comité fue más preciso y concretó una lista de demandas que, sumadas a la difícil situación económica, resultaban, y resultan, imposibles de cumplir en un solo periodo de gobierno, mucho más para uno a punto de terminar su mandato.

Protesta y comité de paro no son lo mismo. La explosión social observada, que acopió históricos problemas nacionales, regionales, locales e incluso barriales, como en Bogotá Medellín y Cali, pudo expresar un estado de opinión o de ánimo en un momento preciso que logró aglutinar disímiles y dispersas demandas ciudadanas. Se pueden diferenciar de sectores que reclaman inclusión, no solo en el sistema político sino en la estructura económica y social y también en el gobierno, como en el caso de los jóvenes. Por el contrario, la defensa por el comité de paro del statu quo para el régimen pensional, por ejemplo, marcha en contravía de la necesidad de acceso a un empleo de muchos de quienes protestaron; a la de una pensión decente para cientos de miles, o a la de cualquier tipo de pensión para millones de colombianos que, con el régimen actual, no han logrado ni lograrán una pensión “decente”.

Esa falta de uniformidad en las demandas puede ser la razón más importante para considerar que “la calle” demanda, pero no gobierna, la que comprendieron mejor desde el comité de paro al convertir una lista de demandas en proyectos de ley que, en el actual congreso, no tiene posibilidades, pero puede funcionar como caballo de batalla en las elecciones parlamentarias y presidenciales, como en algún momento lo expresó uno de sus miembros públicamente.

Por su parte el gobierno ha respondido con una reforma tributaria que al extender ayudas y subsidios en el tiempo e institucionalizar la matrícula cero, resuelve de manera autónoma, es decir sin ayuda de la oposición, con los recursos planteados y sus puntuales mayorías en el congreso que la aprobarán, aspectos importantes tanto de la difícil coyuntura de pandemia, al dinamizar de alguna manera la economía, como de los sectores movilizados que los reclamaban.

La proximidad de elecciones, contrario a lo que se pueda pensar, no amplificará las protestas hasta un nivel que genere sorpresas o intempestivos cambios institucionales, convirtiéndose, más bien, en el instrumento de desfogue del sistema- o resolución de diferencias- como es su función.

Por lo que se observa hasta ahora, una persistencia inesperada o radicalización de las movilizaciones mantendrían la división entre dos ya históricos sectores de opinión, con un polo bien definido, los movilizados, y sectores políticos que les han respaldado y lo seguirán haciendo, y los demás, que se decantarán, de acuerdo con las reglas, con dos candidatos en segunda vuelta en las presidenciales y un congreso con una composición que anticipará el resultado de las presidenciales.

¿Ese nuevo congreso excederá las fuerzas y composición política que hoy existe? A pesar de las, en algún momento, multitudinarias movilizaciones, está claro que la mayoría de los votantes no se movilizó, pero votará en 2022.Los cambios culturales, las creencias, costumbres y sentimientos que los conforman y generan son, a diferencia de las explosiones sociales, más bien, lentos. No es de esperar que ello suceda.

@herejesyluis

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javier(96673)27 de julio de 2021 - 12:36 a. m.
Pues sí, nos vemos en 2022. Pacto Histórico.
Atenas(06773)26 de julio de 2021 - 01:27 p. m.
El quejido es libre, manes de la Democracia. Mas, q' dicha libertad derive en libertinaje es cosa d no permitirse; sí, como dicen en USA, "q' la alegría del can no sea tanta q' termine x mover al animal y no la cola". Sostuvo Ortega y Gasset: "Los q' marchan no siempre son los q' votan y las demandas permanecen". DUQUE ha hecho extraordinaria faena con un capote q' despedazado yraído le fue legado
Tomas(10675)26 de julio de 2021 - 11:59 a. m.
Desde todos los ángulos que se enfoque, este Paro fue un verdadero fracaso, una tragicomedia, más bien. Duque impecable en el control. No hubo un ente para intentar un diálogo, solo ruido vandálico pagado.
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