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La evidencia latinoamericana no respalda a las inversiones forzosas o estratégicas en manos de gobiernos populistas como una herramienta que beneficie la economía y el bienestar de las naciones. En el largo plazo, sus costos superan en mucho a sus eventuales beneficios. Los países quedan hipotecados y sus costos tardan muchas generaciones en pagarse, como ocurre en Argentina y Venezuela.
En la administración de recursos de la sociedad o su asignación, se ha demostrado que pueden ser perjudiciales tanto el libre mercado sin controles como el intervencionismo a ultranza. En economía ninguna teoría hace abstracción de circunstancias, necesidades, actores y tendencias de la realidad. Los gobiernos populistas, como intenta hacerlo el gobierno con las inversiones forzadas –una manera particular de aplicar los supuestos keynesianos en abstracto– intentan esquivar sus deficiencias y yerros sin considerar aspectos incontrovertibles de esa realidad.
La teoría de Keynes, en esencia, refiere que la intervención del Estado en la economía es necesaria, especialmente durante periodos de recesión o depresión, como el que afronta Colombia en estos momentos. Propone aumentar el gasto público, reducir impuestos o implementar políticas monetarias expansivas para estimular la demanda, incentivar la inversión y, en últimas, reactivar la economía, considerando las reglas de juego de las sociedades. La regla fiscal –al limitar la capacidad del gobierno para incrementar el gasto público– puede comprenderse como la preservación del interés general, lo que más conviene a la sociedad, y no solo a las afugias políticas, conveniencia o intereses de cada gobierno en particular.
A falta de capacidad para incrementar el gasto –condicionado también por sus limitaciones para ejecutar el plan de desarrollo– el gobierno piensa recurrir a las inversiones forzosas, lo que debe ser aprobado por el congreso. Antes de hacerlo, este debe considerar las razones por las que se han reducido los ingresos estableciendo responsabilidades. ¿Cuáles son las razones de la incertidumbre que han disminuido la inversión? ¿Es fiscalmente viable menguar, deliberadamente, la explotación petrolera? nuestra mejor fuente de recursos en el mundo real, sin contar con ingresos alternos, como se acaba de hacer al detener operaciones de Ecopetrol en Estados Unidos. ¿Cuáles son las razones del desfase en los ingresos de la DIAN en el Marco Fiscal de Mediano Plazo en 2023 derivando en lo que se ha llamado Ley de financiamiento y en la presentación, para 2025, de un presupuesto desfinanciado? Plan de desarrollo, Marco Fiscal de Mediano plazo, Presupuesto General de la Nación y nivel de ejecución de las políticas constituyen un todo interconectado, responsabilidad de cada gobierno.
La asignación de recursos por parte de los gobiernos y no del mercado, como se pretende con las inversiones forzosas, queda dependiendo de sus intereses y criterios subjetivos. Se asignarían a los sectores y personas que el gobierno defina a conveniencia, con criterios puramente políticos en un periodo preelectoral.
Intervenciones forzosas ideologizadas han ocasionado verdaderos desastres en América Latina y ocasionado ruina en diferentes países. En Argentina, el gobierno forzó a los bancos y a las empresas de seguros a invertir un porcentaje significativo de sus fondos en bonos del Estado, lo que derivó en la pérdida de valor de las inversiones. Inflación y devaluación de la moneda redujeron considerablemente su valor real. En la Venezuela de los 2000, el gobierno obligó a las empresas a invertir en bonos del Estado o en proyectos específicos del gobierno. Como se promueve en Colombia, los bonos tenían tasas de interés por debajo del mercado y perdían valor debido a la alta inflación y la devaluación del bolívar. Las consecuencias fueron devastadoras. ¿Alguien duda hoy del desastre de la economía venezolana? En Bolivia, recientemente, el gobierno implementó inversiones forzosas que buscaban impulsar sectores “estratégicos”, generando problemas estructurales en las reservas internacionales, disminuidas un 70 % desde 2014. Hoy en día, los transportadores hacen huelgas para reclamar divisas que les permitan pagar combustible o repuestos.
¿Ante tanta evidencia, qué nos hace pensar que, en este caso, en Colombia, las consecuencias de inversiones forzosas serán diferentes?
